Este texto no define lo político como ese mundo relativamente estrecho y exclusivo de reuniones, presidentes y partidos. El término “política” se referirá a las relaciones estructuradas de poder, a los acuerdos por los que un grupo de personas es controlado por otro. Se podría añadir que, aunque una política ideal podría concebirse simplemente como la ordenación de la vida humana sobre principios agradables y racionales de los que debería desterrarse toda noción de poder sobre los demás, hay que confesar que esto no es lo que constituye lo político tal y como lo conocemos, y es a esto a lo que debemos dirigirnos. Este esbozo, que podría describirse como “notas hacia una teoría del patriarcado”, intentará demostrar que el sexo es una categoría de estatus con implicaciones políticas. Se trata de un esfuerzo pionero, por lo que debe ser tentativo e imperfecto. Dado que la intención es proporcionar una descripción global, las afirmaciones deben ser generalizadas, las excepciones descuidadas y los subtítulos superpuestos y, en cierta medida, también arbitrarios.