Historia del Crimen Organizado en los Países Anglosajones
La mayor parte de la comprensión popular y profesional de la delincuencia organizada en el Reino Unido, y en otros lugares, procede de los Estados Unidos, donde la política se ha basado en una asociación con un conjunto de mitos asociados a la criminalidad “mafiosa” y dominada por un enfoque basado principalmente en la centralización de la aplicación de la ley. Esto dio lugar a una legislación como la Ley de Control del Crimen Organizado estadounidense (OCCA) de 1970, que fue diseñada para hacer frente a una estructura criminal altamente centralizada y racional que nunca existió. Esta ley ha proporcionado un modelo para el control de la delincuencia organizada tanto en el país como en el extranjero. Mediante el compromiso con las convenciones antidroga y anti-delincuencia de las Naciones Unidas (ONU) y otros acuerdos, la mayoría de las naciones, incluido el Reino Unido, han ignorado las deficiencias del control del crimen organizado estadounidense y han seguido su ejemplo desde la década de 1980. Un enfoque británico que replica las instituciones y tácticas estadounidenses no tuvo hasta finales del siglo XX un impacto positivo en el control de la delincuencia, pero habían puestas muchas esperanzas con la puesta en marcha de la Agencia Nacional del Crimen en 2013. Debería prestarse más atención a la comprensión de las fuentes y la naturaleza del riesgo que la estrategia del Ministerio del Interior espera reducir. Mientras tanto, el debate se ve limitado por estadísticas míticas y un consenso de seguridad nacional e internacional defectuoso.