Tradición Artúrica
Este texto se ocupa del Rey Arturo, Morgana, la tradición artúrica y la Edad Media. Morgana y sus compañeras hechiceras han tenido un siglo de enorme éxito y su atractivo parece que continuará en el nuevo milenio. Morgana se ha beneficiado principalmente de la revisión feminista, no sólo de la leyenda artúrica, sino del papel de las mujeres como maestras, legisladoras y curanderas, y de los importantes principios de empoderamiento femenino que han pasado a primer plano en los últimos cincuenta años. La exigencia de las hechiceras de educar en conocimientos prohibidos, y la manipulación de los hombres que ello conllevaba, central en la comprensión de su papel en el siglo XIX, ha perdido relevancia con la emancipación de las mujeres y su admisión a la educación superior. El siglo XX entiende a Morgana y a sus hermanas en términos freudianos, entretejidas en un estrecho nexo de relaciones, un dominio que ofrece juego libre a todas las tensiones y complejidades de la familia. Las hechiceras se conciben ahora también en términos fuertemente visuales, apareciendo en películas que explotan el drama de sus vidas personales y su exclusión del poder, y sus imágenes se popularizan en otros medios de comunicación; los cuadros del siglo XIX están a un clic de ratón. La tarea de la moderna Morgana ha sido animar a las mujeres a reclamar su autonomía en los planos personal, político y espiritual; se ha rehecho a sí misma y a sus hermanas como las sabias, buenas y bellas curanderas de la Isla de las Manzanas, donde comenzó su historia allá por el siglo XII. Sin embargo, la tradición de la hechicera es tan dinámica como siempre: en sus encarnaciones medievales y modernas, las hechiceras de Arturo encarnan significados complejos e individualizados dentro de los textos en los que actúan y en el universo artúrico más amplio. Su acceso a una fuente de poder en gran medida independiente de los hombres, los usos que hacen de ese poder, las ganancias que obtienen de él y el precio que pagan por ello nos dan una perspectiva desde la que podemos pensar de forma crítica y productiva sobre la caballería, sobre el género y, sobre todo, sobre los usos que hacemos del pasado.