Requisito Formal
Todos los sistemas jurídicos de Europa tienen normas que invalidan o hacen inejecutables determinadas transacciones si se ignoran determinadas formalidades. Dichas normas se aplican sobre todo a los contratos (incluidos los acuerdos matrimoniales y los contratos de herencia y testamentos mancomunados), pero también pueden aplicarse a otros actos jurídicos, como los testamentos. Suelen considerarse excepcionales, ya que la norma general es que no se requieren formalidades. La historia jurídica muestra, sin embargo, que este principio no siempre ha sido aceptado. De hecho, cuanto más se retrocede en el pasado, más se descubre que la validez o la ejecutoriedad de los actos jurídicos dependen de formalidades externas. Para empezar, las consecuencias jurídicas sólo se derivaban de una conducta formalizada. El antiguo derecho romano y los códigos germánicos ofrecen muchos ejemplos.