Este texto se ocupa de Malthus y la economía clásica en economía, junto a otro economista de la época, David Ricardo. En lugar de considerar a los terratenientes como villanos, Malthus los alababa como ingeniosos capitalistas. Aún así, Malthus era pesimista sobre el futuro del capitalismo, pero por una razón diferente. Advirtió de los excedentes generales, cuando el proceso de ahorro pudiera conducir a una menor demanda de bienes y, por tanto, a una cantidad excesiva de productos sin suficientes compradores. Aunque Ricardo refutó esta lógica, Malthus demostró su clarividencia al predecir las depresiones. Aunque movido por la compasión hacia los pobres, Malthus se ganó las críticas al oponerse a los proyectos de socorro y de vivienda, objetando estas medidas con el argumento de que la caridad es en realidad crueldad disfrazada. Razonaba que manteniendo vivos a los pobres, éstos seguirían propagándose, produciendo más pobres.