Este texto se ocupa de la economía política radical. El interés propio de los trabajadores y sus reivindicaciones colectivas les impulsan a luchar juntos por su poder y su dignidad: forman sindicatos y otras asociaciones, algunas de ellas políticas, que les adiestran en la lucha y les radicalizan. Como sus reivindicaciones no pueden satisfacerse en última instancia en el marco del capitalismo, al final tratan de apoderarse del Estado para rehacer la economía siguiendo líneas democráticas, es decir, socialistas. Marx piensa que finalmente están destinados a triunfar, aunque sólo sea por su abrumador número y sus décadas organizándose.
Repito, se trata de un modelo ideal y, por tanto, como todos los modelos, de una simplificación. La cuestión es hasta qué punto se parece a la realidad. La respuesta parece ser: en algunos aspectos mucho, en otros no. En particular, el análisis del funcionamiento del capitalismo parece claramente un modelo exacto, aunque idealizado, de tendencias definidas en el mundo real. Por otro lado, la predicción de la radicalización de las masas -su creciente conciencia de clase- y el eventual derrocamiento del Estado burgués parece no haberse cumplido.