▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Antropología del Patrimonio

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Antropología del Patrimonio

Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la antropología del patrimonio. También es de interés:

[aioseo_breadcrumbs]

Visualización Jerárquica de Arqueología

Antropología del Patrimonio

La relación que las sociedades europeas y norteamericanas han mantenido con los monumentos y la memoria del pasado se ha basado en la relación entre un patrimonio considerado colectivo y unos grupos nacionales identificados y legitimados. Museos, bibliotecas, archivos, conservatorios, parques naturales, listas de bienes excepcionales y denominaciones de origen son sólo algunas de las formas en que se mantienen y conservan las cosas del pasado. El término «patrimonio» designa así un conjunto de objetos, espacios y edificios seleccionados para encarnar los símbolos de una pertenencia colectiva presente, en particular la nación. Sin embargo, tiende a extender su imperio mucho más allá de sus fronteras originales, y la antropología nos ayuda a comprender los retos que el patrimonio plantea a las sociedades contemporáneas.

▷ Archivos y colecciones digitales: Creación de acceso en línea al patrimonio cultural
Los museos y archivos de todo el mundo están digitalizando sus colecciones y proporcionando acceso en línea a materiales del patrimonio cultural. Pero, ¿qué factores determinan el contenido, la estructura y el uso de estos inventarios en línea? La literatura explica cómo los museos y archivos conciben, deciden e implementan la digitalización y la difusión en línea. También destaca los archivos comunitarios nacidos digitales que han surgido como nuevos actores en el campo. Basándose en el trabajo de campo antropológico, algunas investigaciones trazan los archivos digitales desde los avances tecnológicos y las iniciativas poscoloniales hasta las alternativas de programación, la edición de contenidos y el uso activo de los archivos digitales.

Un patrimonio en expansión

Partiendo de los tesoros arqueológicos, artísticos y naturales que los poderes políticos herederos de la Ilustración habían protegido a partir del siglo XVIII, a finales del siglo XX y principios del XX se amplió considerablemente la tipología de bienes que se pretendía proteger de la amenaza de extinción. También difundieron una ideología patrimonial de conservación y salvaguardia que superaba el marco estrictamente occidental y regio. Los conocimientos eruditos y las técnicas artesanales, las reservas fitogenéticas, las representaciones rituales, musicales o culinarias son ahora dignos de preservación, y los grupos étnicos en diáspora, las agrupaciones regionales transfronterizas o las asociaciones de ciudadanos se han convertido en actores del patrimonio.

En el futuro, la arqueología se ocupará más de vigilar el registro arqueológico que de hacer descubrimientos sensacionales. La principal preocupación del arqueólogo será preservar el patrimonio cultural y biológico de la humanidad para las generaciones futuras.

Tomando como referencia a la UNESCO, el campo del patrimonio ha evolucionado así desde los notables vestigios del pasado nacional (Convención del Patrimonio Mundial de 1972) hasta un conjunto de conocimientos y prácticas culturales (Convención del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003) que demuestran tanto su especificidad local como su humanidad compartida. Hoy en día, estos cambios se expresan a través de instituciones intergubernamentales y convenios regionales, como el Convenio de Faro de 2005, emitido por la Comisión Europea. Estos marcos legales internacionales promueven ahora actividades para la conservación de la cultura humana que se acercan más a la comprensión antropológica del concepto de cultura, compuesto no sólo por logros materiales, lugares y paisajes, sino también por actuaciones, creencias y conocimientos.

El monopolio del historiador puesto en tela de juicio

Los últimos acontecimientos están pasando página a la supremacía de la historia, como ciencia paradigmática de las actividades patrimoniales, que había dejado su impronta en el uso y la manipulación de las huellas del pasado. Durante mucho tiempo, mantuvo la distinción entre la diversidad de las «memorias colectivas» (relatos memoriales parciales, sesgados, plurales y subjetivos) y el discurso histórico (científico y neutral), que permitía invalidar las reconstrucciones espurias y establecer los valores y criterios de selección de los corpus patrimoniales considerados «auténticos».

▷ Sentido de Identidad
«Para bien o para mal, venga la inundación, la hambruna o el colapso de la sociedad, nos aferramos a nuestra historia en busca de un sentido de identidad y de aquello que nos hace humanos».
– Mackenzie Finklea (Más allá de las salas: guía para amar los museos)

La creación de instituciones públicas y la formación de agentes especializados a escala nacional han reforzado la dimensión política del patrimonio y han contribuido a la desconexión entre el discurso y la práctica profesionales legítimos y un mundo social cambiante que desarrolla competencias y relatos patrimoniales diferentes, incluso alternativos. Pero el debate entre memoria e historia, que separa dos tipos de discurso sobre el pasado, ha dado paso gradualmente a la comprensión de una cierta relatividad en las propias narraciones históricas. Las representaciones del pasado, incluidas la historia y el patrimonio, se utilizan ahora para explorar la construcción de identidades transnacionales, nacionales y locales.

Hacia una antropología del patrimonio

La disciplina histórica ha comenzado a examinar estos fenómenos, clásicamente en términos del patrimonio nacional de las artes plásticas y la arquitectura (Poulot, 2006). La antropología, por su parte, combina las lecturas históricas con un enfoque más sensible a los márgenes, las negociaciones y la variedad de contextos. Examina a los individuos portadores de los valores patrimoniales, las prácticas normativas no institucionales y consuetudinarias que conducen a la designación del patrimonio y los efectos locales de las reivindicaciones patrimoniales. La antropología también observa el destino patrimonial de los hechos culturales que son los antiguos objetos predilectos de la etnología y el folclore (rituales, cultura popular, música, cocina, territorio, por ejemplo). La naturaleza negociada, flotante, incierta e incluso conflictiva de los procesos por los que se establece el patrimonio es también un campo que la antropología ayuda a desvelar.

▷ Antropología de la Memoria
Concebido como la suma de recuerdos, pero también de olvidos, este enfoque antropológico de la memoria considera esta última en sus aspectos individuales y colectivos, así como en sus prácticas culturales. El acto de memoria siempre reconstruye el pasado en función de los desafíos del presente; no hay restitución neutral. En el libro de Joël Candau “Anthropologie de la mémoire” queda claro que el estado de la memoria es, ante todo, de orden psicológico. Su autor aboga por el desarrollo de la antropología cognitiva, subrayando la necesidad de introducir «más verosimilitud psicológica» en el campo de las teorías sociales de la memoria. Sin embargo, teniendo en cuenta los recientes avances en la investigación sobre la memoria colectiva, cabe preguntarse si no existe una memoria más totalizadora, socialmente construida y compartida, cuyos referentes ya no son de orden individual sino elementos extraídos de una experiencia común.

Estas características, fácilmente identificables en la literatura antropológica actual, constituyen un enfoque específico de los antropólogos del patrimonio, y sin duda tienen varias filiaciones posibles. El pasado y las referencias a la cultura como discurso de identidad colectiva o individual constituyen un campo privilegiado de la antropología social y cultural, sobre todo a través de la puesta en valor de las producciones plásticas de los pueblos no occidentales en los museos etnográficos a partir del siglo XIX y la aparición del folclore como ciencia de las culturas europeas. La literatura dedicada a la transmisión del saber religioso o a la caracterización cultural de los grupos también forma parte de una tradición antropológica que ha cuestionado el pasado de las sociedades y las formas en que se relacionan con él. El patrimonio cultural, como fábrica de memorias colectivas, forma parte de esta genealogía científica y se presenta hoy como un campo polifacético a diferentes escalas. El enfoque antropológico recurre así a herramientas ya conocidas por la disciplina, pero también moviliza nuevas claves de interpretación.

El patrimonio como objeto antropológico. Escalas y encarnaciones del desarrollo del patrimonio

Según algunos autores, los antropólogos examinan el objeto «patrimonio» desde dos ángulos: el del patrimonio y el del uso del patrimonio.

Analizar el proceso del patrimonio

El primer enfoque implica no sólo analizar el patrimonio como corpus legítimo por derecho propio, tomando su materialidad como objeto principal, sino también considerar el proceso mismo de su designación como bien excepcional. Se trata de identificar la actividad humana de selección, calificación y valorización de determinados objetos de la realidad, y de considerar los criterios de elección, las formas de legitimación y transformación de estos objetos designados para representar a un grupo. Realizada por actores en un contexto social y cultural que es necesario determinar, la actividad de designación del patrimonio permite acceder a una red de principios jerárquicos entre los objetos y lugares que el grupo distingue, y a las representaciones sociales y culturales que prevalecen en el seno de ese grupo.

También revela las modalidades prácticas de elección de estos bienes y sus consecuencias en términos de construcción de identidades y territorios colectivos. Entre estos últimos, los procedimientos puestos en marcha primero por el Estado francés (inventario, monumento histórico) y después por la UNESCO (patrimonio mundial, patrimonio cultural inmaterial) se han convertido en prácticas paradigmáticas y condicionantes tanto a escala nacional como local.

▷ Perspectivas antropológicas sobre el patrimonio cultural inmaterial
Una docena de años después de la aprobación de la Convención de 2003 de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI), el concepto ha ganado una amplia aceptación a nivel local, nacional e internacional. Las comunidades están reconociendo y celebrando su Patrimonio Inmaterial; los gobiernos están dedicando importantes esfuerzos a la elaboración de inventarios nacionales; y antropólogos y profesionales de distintas disciplinas están formando un nuevo campo de estudio. Un interesante libro sobre las perspectivas antropológicas sobre el patrimonio cultural inmaterial fue escrito por dos profesoras de la UNAM.

Nathalie Heinich (2009) llevó a cabo una investigación sobre estos procesos patrimoniales al describir el trabajo de los conservadores del Departamento de Inventario General del Patrimonio del Ministerio de Cultura y Comunicación francés. Ella muestra cómo las decisiones que se toman a la hora de inscribir objetos arquitectónicos, artes plásticas o productos artesanales en el Inventario Nacional vienen dictadas por criterios que van más allá de los sistemas de referencia técnicos de la arquitectura, la historia del arte o la etnología. De hecho, se negocian en el seno del departamento y se interpretan individualmente sobre el terreno, caso por caso.

Los usos sociales del patrimonio

La segunda línea de análisis ya no se centra en cómo se fabrica el patrimonio, sino en los usos y destinos sociales, políticos y relacionados con la identidad de estos conjuntos de objetos calificados de patrimonio. En este caso, la antropología se centra en identificar a los actores que entran en contacto con estos objetos, desde los turistas hasta las personas que se apropian de estos artefactos. Así podemos trazar fácilmente las grandes líneas de la vida social del patrimonio cultural en cuanto entra en contacto con el gran público. ¿Qué representaciones colectivas presenta a sus espectadores? ¿Cómo se visita un monumento y cómo se recibe el discurso de los especialistas? ¿Existen interpretaciones contradictorias sobre el significado de un objeto? ¿Cómo se integra un elemento patrimonial en los relatos y las prácticas identitarias locales?

Estas preguntas abren un rico campo de investigación que abarca los estudios sobre los públicos de los equipamientos culturales y los monumentos, los trabajos sobre los usos turísticos del patrimonio, las evaluaciones de las políticas de desarrollo económico y el análisis de las narrativas de legitimación, apropiación y reivindicación del origen o la propiedad de los bienes patrimoniales, sobre todo en un contexto poscolonial. En estos puntos, los trabajos sobre la etnología de los monumentos históricos dirigidos por Daniel Fabre y varios investigadores de su equipo (Fabre y Luso eds., 2010) muestran cómo, lejos de ser el resultado de un único proceso burocrático, la vida de los monumentos históricos está marcada por diferentes significados en función de la posición local de los actores, por usos turísticos, consuetudinarios o políticos en competencia o en armonía, y por reivindicaciones que sitúan al monumento en el centro del análisis, inscrito a la vez en su contexto local y obligado a seguir los principios globales de protección del patrimonio.

Las orientaciones de la antropología del patrimonio

La antropología del patrimonio tiene así dos temas complementarios: la creación del patrimonio y los usos sociales del patrimonio. Estos dos procesos a menudo se solapan y se entrecruzan, y además del patrimonio en sí, nos permiten interrogarnos sobre su historia social, sus transformaciones, sus actores, sus contextos y sus usos variables. Estos enfoques dan lugar a tres orientaciones principales. En primer lugar, la antropología se centra principalmente en los procesos contemporáneos tal y como se desarrollan, utilizando una perspectiva retrospectiva cuando es necesario para arrojar luz y poner en perspectiva la aparente estabilidad de los equilibrios contemporáneos. En segundo lugar, el enfoque antropológico suele privilegiar las escalas de observación clásicas de la etnografía, los pequeños grupos locales, las minorías, las diásporas, los lugares y las situaciones sociales donde se pone en práctica una actividad patrimonial (museo, asociación, monumento).

Se interroga sobre lo que tiene sentido e intimidad para los actores implicados, por lo que a veces se aleja de los grandes relatos patrimoniales de la nación explorados por los historiadores. Por último, como demuestran los numerosos estudios sobre el patrimonio de los sitios del Patrimonio Mundial o los elementos de las listas del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO, la dialéctica entre las directivas internacionales y los contextos locales plantea la cuestión de cómo se transfieren y adaptan localmente las políticas culturales, lo que siempre es fuente de distorsiones, tensiones y malentendidos.

El patrimonio como conocimiento. Legitimidad, pericia y conflicto

La observación y el análisis antropológicos del patrimonio también implican considerarlo como un lugar en el que se construyen conocimientos específicos, por y/o para profesionales, visitantes, usuarios y aficionados. No sólo coexisten estos conocimientos, sino que estos actores también pueden cooperar o enfrentarse en torno a un proyecto que los reúne o los enfrenta en torno a un objeto patrimonial concreto.

Legitimidad en tensión

El patrimonio es un lugar en el que chocan legitimidades socialmente jerarquizadas que ponen en juego conocimientos técnicos, narrativos, emocionales y científicos sobre el objeto patrimonial. Los conservadores de un museo o una biblioteca, los restauradores de obras de arte, los arqueólogos profesionales o aficionados, los guías turísticos de un centro urbano o los habitantes de un lugar catalogado participan en una determinada relación con un objeto patrimonial. Sin embargo, la forma en que lo hacen no se basa en las mismas preocupaciones, la misma historia personal o las mismas competencias. Por lo tanto, estos actores desarrollan diferentes conocimientos y expectativas sobre los objetos patrimoniales, que forman un caleidoscopio social, cultural, político y cognitivo. En situaciones extremas, las tensiones surgen, por ejemplo, de la creación de parques naturales protegidos, que reúnen a científicos especializados en entornos naturales y a grupos que viven en la zona, con prácticas de movilidad, explotación de recursos y apegos emocionales que a veces van en contra de la preservación promovida por los parques.

También existe competencia por los conocimientos especializados en el ámbito del patrimonio cultural inmaterial, que incluye los conocimientos naturalistas. Esta categoría, recientemente promovida por la UNESCO, suscita interrogantes entre ciertos antropólogos profesionales, que a veces consideran que el proceso de patrimonialización de la cultura inmaterial borra las problemáticas sociales de las comunidades, en beneficio de una descripción parcial y de una instrumentalización política de los conocimientos y saberes implicados. Los conocimientos de la farmacopea natural de las poblaciones indígenas, sobre todo en América Latina, también se están convirtiendo en verdaderos conflictos entre las industrias multinacionales y los grupos locales, que protegen sus recursos incluyéndolos en el ámbito patrimonial.

Conflictos en torno al patrimonio

Aunque la protección del patrimonio se ha analizado durante mucho tiempo como un proceso que debe conducir a un consenso en torno a los grandes monumentos o lugares que son símbolos de la nación, la ampliación contemporánea de sus ámbitos de aplicación ha permitido a los antropólogos demostrar que el patrimonio no es un objeto neutro. Más bien, la selección de los objetos que deben protegerse y el mantenimiento de su función patrimonial constituyen una arena pública de discusión, negociación y apropiación de determinados objetos y conocimientos sobre ellos, estructurada por relaciones políticas y económicas jerárquicas y conflictivas. Ya sea promoviendo las huellas del pasado de la Gran Rusia para Vladimir Putin, condicionando las expresiones culturales de los tibetanos para el gobierno chino o, en otro sentido, exigiendo la devolución de los frisos del Partenón conservados en el Museo Británico para los griegos o destruyendo elementos del patrimonio mundial de la UNESCO para los terroristas islámicos, el trabajo con el patrimonio se muestra hoy bajo una nueva luz.

La patrimonialización es mucho más que una simple transferencia de bienes al mundo valorizador de la cultura. También crea jerarquías y diferencias sociales, económicas, culturales y simbólicas, y se convierte en la base de las estrategias que los actores individuales, las instituciones de poder o los grupos minoritarios ponen en práctica para existir en el mundo. Al introducirse en la vida cotidiana de los habitantes de un pueblo salvaguardado, en los hábitos de pastoreo de una población nómada o en los sistemas de actuación de un grupo teatral, la protección del patrimonio modifica los marcos consuetudinarios. Produce nuevos discursos sobre las identidades en los que interactúan los poderes políticos, las convenciones internacionales, la población local y los visitantes.

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

El patrimonio como imagen de sí mismo. Cultura, alteridad y representación

El patrimonio cultural es en este sentido un metadiscurso sobre las culturas humanas, que proporciona acceso a diferentes narrativas de la identidad cultural. Si efectivamente están en tensión en el espacio público, como acabamos de ver, las auto-narrativas del patrimonio proporcionan acceso a las motivaciones individuales o colectivas, a los papeles de actores específicos y a los contextos de expresión que facilitan la difusión de estos discursos de identificación cultural. Esta perspectiva abre tres vías principales.

El deseo de reconocimiento y el sentimiento de pérdida

La lógica que condujo a la creación de los patrimonios nacionales ha borrado en parte las alteridades internas (minorías religiosas, culturas regionales, poblaciones inmigrantes) que, en su mayoría, no entraron en la narrativa patrimonial reconocida por los Estados hasta una fase tardía. La afiliación de los patrimonios de estos grupos se basó esencialmente en el reconocimiento político de su existencia, a través de reivindicaciones, llamamientos o luchas culturales que expresaban el deseo de dar cabida a la diversidad cultural interna de las naciones. La organización política de los Estados-nación, más o menos sensibles a la existencia de diferencias en su interior, ha influido en la recepción de tales reivindicaciones: Francia y Brasil, por ejemplo, no han dado la misma importancia a las reivindicaciones de los autóctonos, separando la ciudadanía de los vínculos culturales específicos en el caso de Francia, y valorando la diversidad de orígenes étnicos como parte de su patrimonio en el caso de Brasil. Pero el acceso al estatus de patrimonio también puede basarse en una situación en la que un grupo identifica riesgos de desaparición pura y simple de elementos materiales o espirituales que considera esenciales.

Los discursos y las prácticas que apuntan al peligro de extinción de especies animales o vegetales, a la irrupción de la modernidad tecnológica y la estandarización cultural a escala mundial, al deterioro de grandiosos edificios antiguos, al fin programado de una actividad industrial o a un acontecimiento que trastorna radicalmente un lugar o un ecosistema, forman parte de lo que Daniel Fabre ha identificado como «emociones patrimoniales» (2013). Los individuos de la sociedad civil se unen, interpelan a las autoridades públicas y activan las redes internacionales para remediar un cambio estructural o la desaparición de un bien que consideran necesario conservar. Los sentimientos y reacciones que expresan estos actores se inscriben en la lógica de la pérdida sostenible, tal y como Gaetano Ciarcia (2006) describe la preocupación contemporánea por el patrimonio, que permite a una sociedad legitimar su futuro en función de lo que identifica como perdido o en peligro de desaparecer.

Empresarios del patrimonio

Las reivindicaciones del patrimonio revelan el papel central de los actores que toman la iniciativa, que entran en la escena pública y hablan en nombre de los bienes en peligro. Muy a menudo, se sitúan socialmente en la frontera entre los grupos que desean proteger estos bienes y las redes culturales y políticas que les permiten hablar más allá del grupo. A veces, sus acciones conducen a la creación de una asociación, una publicación o la clasificación patrimonial de su objeto, pero también a la creación de un museo, un sendero turístico o un proyecto de desarrollo local. Antropólogos de comunidades indígenas que luchan contra las empresas madereras, nuevos habitantes de zonas rurales que defienden la restauración de la iglesia del pueblo, músicos urbanos que recuperan instrumentos y repertorios tradicionales, estudiosos entusiastas que publican una monografía sobre su comunidad… no sólo son mediadores de una memoria o una cultura, sino también constructores de patrimonio.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Los mecanismos contemporáneos de participación en el patrimonio, sobre todo en el contexto del patrimonio cultural inmaterial o de la nueva museología, les otorgan un lugar por derecho propio, que pueden negociar o disputar con los expertos institucionales. La antropología de los empresarios del patrimonio permite estudiar sus orígenes sociales y profesionales, su trayectoria en el mundo del patrimonio y sus modos de actuación, que a menudo combinan la legitimación local de su estatus social, el diálogo con las autoridades públicas y la inventiva cultural de forma flexible y ágil, o incluso política y económicamente oportunista.

Actuación y transmisión del patrimonio

Al igual que en el marco institucional clásico, los sistemas puestos en marcha por este tipo de actores implican la puesta en escena de objetos culturales patrimoniales y una auto-narrativa, así como un deseo de transmitir el patrimonio más allá de los grupos generacionales y locales. La preocupación por la transmisión cultural es una característica de la mayoría de los proyectos patrimoniales y demuestra que el objetivo de las iniciativas de valorización cultural no es sólo la comunidad implicada en la actividad patrimonial. La sensibilización de los jóvenes, la difusión de los ideales de conservación y la defensa de una causa requieren el despliegue de estrategias educativas y pedagógicas que deben llegar a otros barrios sociales. Los departamentos educativos de los museos e instalaciones culturales responden a estas expectativas organizando festivales temáticos, ciclos de conferencias, visitas guiadas y la publicación de folletos y páginas web.

El turismo, que se ha institucionalizado al mismo tiempo que el patrimonio, pone en marcha estos programas de transmisión y es a veces el principal medio de promoción y puesta en valor de una cultura. Los empresarios públicos y privados desempeñan un papel central en estos programas y se basan en modelos de actuación del patrimonio local que toman prestados de los ámbitos de la acción cultural, la educación, la divulgación científica, las artes escénicas y la política cultural intergubernamental del tipo de la UNESCO. Así, más allá de las condiciones de selección y clasificación de un bien a preservar, las formas en que se transmite ocupan un lugar central en el enfoque antropológico del patrimonio.

El patrimonio, una fábrica humana

Si no consideramos el patrimonio como algo dado o un derecho adquirido en las sociedades que lo adquieren, acabamos abordándolo como una construcción social del pasado en la que se realiza una representación de la cultura en el presente y en el futuro. En este sentido, un enfoque crítico del patrimonio, que pretende disipar las ideas preconcebidas sobre la moralidad, la validez y la autoevidencia de la existencia del patrimonio, aparece como discursos y prácticas reflexivos sobre el lugar del grupo en la historia, materializando y significando una relación específica con el tiempo. La antropología del patrimonio examina así dos temas generales.

Por un lado, la antropología permite revelar la dimensión social y política del patrimonio, al deconstruir el papel trascendente o moralista que desempeñan las prácticas nacionalistas e intergubernamentales, los ministerios y la UNESCO, abriendo así campos etnográficos desde los que cuestionar el patrimonio. Es necesario desentrañar los juegos del poder y de la diplomacia internacional que valorizan ciertos objetos y ocultan otros. También es posible seguir la circulación de los modelos de producción del patrimonio, que conducen a determinadas formas de presentar el patrimonio y cierran el campo de posibilidades.

El enfoque antropológico analiza también las trayectorias, motivaciones y actividades de los profesionales y actores que operan al margen de las instituciones, con el fin de contextualizar mejor sus limitaciones y márgenes de maniobra. Por último, muestra cómo los ideales unificadores promovidos por las instituciones patrimoniales nacionales o intergubernamentales se combinan con la irreductible fabricación de diferencias culturales que mueve a todo grupo humano.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

La antropología también expone al patrimonio al riesgo del comparatismo. El Inventario General de Francia, las listas de bienes representativos de la UNESCO, los parques naturales, los bancos de semillas y la promoción del turismo representan una diversidad de sistemas originarios del mundo occidental, pero que aún no se han comparado internamente. Sin embargo, otras formas de preservar el pasado, como los tesoros vivientes japoneses, los rituales conmemorativos de los monoteísmos abrahámicos, los relatos mitológicos de los orígenes o las memorias genealógicas de los griots, también son formas de patrimonio que ahora se combinan con los métodos occidentales.

Pero lejos de separar a occidentales y «Otros» en cuanto a su relación con el pasado, las comparaciones antropológicas contemporáneas proponen, por el contrario, captar, en su diversidad no jerárquica, los gestos que permiten a los pueblos, en un contexto cultural específico afectado por la circulación globalizada de valores y herramientas patrimoniales, elegir -a veces en conflicto- los objetos que guiarán su futuro.

Revisor de hechos: EJ

[rtbs name=”antropologia”]

Recursos

[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]

Véase También

Política cultural
Artes
Patrimonio artístico
Antropología
Etnología
Historia de la antropología
Antropología social
Antropología cultural

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

Contenidos Relacionados:

Los de arriba son los elementos relacionados con este contenido de la presente plataforma digital de ciencias sociales.

5 comentarios en «Antropología del Patrimonio»

  1. Hay un libro interesante de dos profesoras de la UNAM, titulado Perspectivas antropológicas sobre el patrimonio cultural inmaterial, al que aquí se hace referencia.

    Este libro sostiene que la adopción en 2003 de la Convención de la Unesco para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial (PCI) ha ganado ya aceptación y aprobación a todos los niveles. Cada vez se presta más atención al PCI local y los gobiernos están elaborando inventarios. Para los académicos, esto representa una nueva área de estudio. Esta recopilación representa algunos artículos revisados por expertos de una convención sobre la investigación del PCI basada en el trabajo de campo, por un lado, y el estudio de la convención, por otro. Al menos, el creciente flujo de artículos y publicaciones académicas parece confirmar esta tesis. Y aporta cada vez nuevos puntos de vista y nuevas áreas de estudio. El presente estudio constituye una excelente guía en este sentido.

    Responder
    • En el primer capítulo, Kristin Kuutma habla principalmente de conceptos en el mundo del PCI. Dice que la palabra «patrimonio» abarca muchas connotaciones y que es importante ver el bosque por los árboles. Especialmente con vistas a comparar materiales y evitar una clasificación de doble rasero.
      Utilizando tres ejemplos de patrimonio inmaterial, Lourdes Arizpe argumenta que en una posible clasificación deberían tenerse en cuenta tres dimensiones: la singularidad de un acontecimiento, el pluriculturalismo y las estrategias microrregionales. Estas estrategias deben permitir a una comunidad formar parte de un calendario ritual único que mantenga unidos el concepto del tiempo, la unidad y el sentido del hogar. Para la inclusión de prácticas culturales en diversas listas, es importante desarrollar criterios operativos que nos permitan comprender la convergencia de las corrientes simbólicas, sociales y políticas.
      Una intervención breve pero bastante vaga de Renato Rosaldo aborda la evaluación de los elementos del PCI.
      Antonio A. Arantes cuestiona hasta qué punto la atribución de valores patrimoniales determina las políticas locales y obstaculiza el desarrollo de los conocimientos tradicionales y la expresión cultural. Arantes parte de las premisas de que 1. la identificación de los elementos culturales se basa en complejos diálogos y negociaciones interculturales; 2. los inventarios son necesariamente selectivos; y 3. la salvaguardia puede interpretarse como un mecanismo a través del cual se atribuyen valores patrimoniales a los elementos culturales, convirtiéndolos en realidades metaculturales. Aplica sus tesis al trabajo de campo que realizó con los wajãpi (indígenas amazónicos).

      Responder
    • Jesús Antonio Machuca describe la diferencia entre cultura y patrimonio cultural desde el punto de vista antropológico y expone los retos a los que se enfrentan los antropólogos en sus investigaciones sobre el PCI. Su conclusión marca el inicio de posibles estudios posteriores. Describe posibles nuevos campos de estudio, sugiere posibles líneas de trabajo y una red de investigadores.

      David Berliner informa sobre nuevas direcciones en el estudio de la transmisión cultural, el proceso por el que algo se transmite de la generación anterior a la siguiente. Este mecanismo contribuye a la persistencia de representaciones, prácticas, emociones e instituciones contemporáneas. Pero este mecanismo también vive bajo la amenaza constante del discurso de la desaparición, del olvido. Las convenciones de la Unesco influyen profundamente en las prácticas, y la autora advierte contra la UNESCOización.
      Mary Louise Pratt también estudia la transmisión y el PCI, argumentando que -a diferencia del patrimonio inmueble- el PCI sólo puede sostenerse a través de procesos de transmisión activos y socialmente mantenidos de mayores a jóvenes. Esa transmisión suele implicar tiempo de formación y aprendizaje, una importante inversión de tiempo y energía que debe conducir a un resultado significativo y satisfactorio. Esto se aplica a fortiori a la adquisición de la lengua y a la expresión lingüística (en todas sus formas). Pratt utiliza numerosos ejemplos del mundo del teatro y el cine japoneses, argumentando que la tecnología moderna puede ayudar al saber popular al permitir a las generaciones futuras volver a un punto de recuperación para transmitir el patrimonio.
      Cristina Amescua habla de un campo de estudio aún inexplorado: PCI y migración. Dadas las enormes oleadas migratorias, la observación está justificada.

      Perspectivas antropológicas sobre el PCI plantea muchas más preguntas que soluciones. Muchos de los artículos le dejan a uno algo hambriento. Pero al mismo tiempo, los artículos ofrecen materia para la reflexión y ayudan a establecer la agenda para los próximos años. También por eso este estudio es una importante piedra de toque en la investigación del PCI, un punto de partida para la investigación en expansión tras las convenciones de la Unesco. El tiempo de las presentaciones ha terminado; a partir de ahora debemos cosechar en silencio.

      Responder
  2. »En genealogía se podría decir que el interés está en el ojo del genetista. Los descendientes reales están mucho más intrigados con todo ello que los oyentes, que se hunden rápidamente en un coma narcoléptico después de que el segundo o tercer tatarabuelo mate a un oso o decapite a Carlos I, invente el imperdible o haga minería a cielo abierto en Polonia, catalogue los moldes de baba, baile flamenco o se enamore de una oveja. La genealogía es una marcha forzada a través de las historias. Sin embargo, a todo el mundo le gustan las historias, y ésa es una de las razones por las que buscamos el conocimiento de nuestros propios parientes consanguíneos.

    A través de nuestros antepasados podemos ser testigos de su época. O, pensamos, puede que haya algo en sus vidas, la habilidad de un artista o de un agricultor, el afecto por un determinado paisaje, que coincida o explique algo en la nuestra. Si sabemos quiénes eran, quizá sepamos quiénes somos. Y pocas culturas han estado tan obsesionadas por la identidad como la nuestra. Tan aguda es esta fascinación por la ascendencia, que la genealogía se ha convertido en una industria. Las reuniones familiares ahogan el calendario social. Europa se arrastra con estadounidenses en busca de antepasados. Su madre, su cónyuge o sus vecinos están demasiado ocupados para hablar con usted porque están en Internet realizando «búsquedas de herencia». Hemos escalado tanto hacia atrás en nuestros árboles genealógicos que estamos a centímetros de las raíces donde dominan los primates».

    – Ellen Meloy (La antropología de la turquesa: Reflexiones sobre el desierto, el mar, la piedra y el cielo, finalista del Premio Pulitzer)

    Responder

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.
Index

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo