Ingeniero mecánico estadounidense considerado el padre de la gestión científica, es decir, la ciencia que consiste en descubrir el método más eficiente para realizar cualquier trabajo. Taylor desarrolló su filosofía de trabajo mientras trabajaba en una acería de Filadelfia durante la década de 1880. La clave del sistema de Taylor era su capacidad para descubrir científicamente el tiempo más corto posible para realizar cualquier trabajo específico. Su herramienta era el cronómetro. Taylor se colocaba detrás de cada trabajador del taller mecánico de la acería y registraba el tiempo que le llevaba realizar los movimientos más elementales: encontrar una varilla de acero, asentarla en un torno, coger una herramienta. Estudiando a un gran número de trabajadores, Taylor pudo identificar el tiempo más corto posible para realizar cada movimiento individual. Tuvo varios fracasos, pero la norma de eficiencia que Taylor ayudó a establecer ha sido criticada rotundamente por los humanistas que aborrecen el concepto del hombre como máquina. Sin embargo, es fácil olvidar dos cosas sobre los principios de Taylor. Una es que el sistema industrial estándar de la época de Taylor pagaba a los trabajadores a destajo, lo que significaba que los trabajadores más productivos ganaban más para ellos mismos y para sus empleadores. La otra es la posibilidad de que la eficiencia pueda servir al humanismo tanto como cualquier otro valor. El taylorismo, sin embargo, siguió enemistando a muchos trabajadores y contribuyó al crecimiento del movimiento sindical.