Aquí se elabora una tipología del “nuevo” repertorio de acción colectiva, con una lista casi interminable de ejemplos que pueden encontrarse en la literatura. Así, proporciona pruebas de todas las (nuevas) posibilidades gracias a lo digital. También se presentan importantes limitaciones sobre el uso de lo digital y el impacto de este nuevo medio en el repertorio de acción de los movimientos sociales, así como en su potencial democratizador en general. Se examina los altibajos del activismo digital desde la década de 1990, analizando sus diversas formas y sus efectos en el proceso político posterior a la Guerra Fría. Aunque se han afirmado muchas cosas sobre el potencial revolucionario del activismo digital, su impacto real se ha demostrado algo más limitado de lo que enun momento se esperaba. Sin embargo, la aparición de nuevos métodos de protesta digital, que van desde ciberataques a formas avanzadas de propaganda computacional, plantea nuevos desafíos y revela que el paisaje político tradicional se ha visto notablemente afectado por la digitalización.