Niños en el Ambiente Familiar
El reconocimiento de los derechos del niño (al menos en la versión dada por la Convención adoptada por las Naciones Unidas en 1989) sólo puede entenderse si se sitúa en un contexto más general, el del reconocimiento del niño como persona. El niño se ha hecho “discernible”: Tenemos que pasar por esta construcción abstracta para que cada niño pueda ser identificable y, por tanto, respetable. Los niños no tienen que esperar a ser educados para existir. Ya no son arcilla moldeable que, hasta que no haya tomado la forma adecuada, no tiene derecho a dirigir su propia vida. Antes, había que obedecer a los niños hasta que alcanzaban la edad de la razón, hasta que se comportaban de forma razonable: no había que escucharlos hasta que tenían discernimiento. Las ideas de las nuevas pedagogías se impusieron poco a poco en los años sesenta. Se escucha a los niños y la ley reconoce su derecho a opinar sobre los asuntos que les conciernen. Se expresan, incluso cuando no pueden hablar. Su llanto y su rabia cobran sentido.