Comunicación Animal
Como en cualquier adaptación, las nuevas señales evolucionan a partir de las estructuras corporales, órganos, procesos fisiológicos y comportamientos ordinarios existentes en el cuerpo que los animales ya poseen para las funciones no señalizadoras. Estas son a veces llamadas protoseñales. Dado que el emisor sólo puede beneficiarse cuando el receptor puede interpretar la protoseñal, el receptor ya debe poseer cierta capacidad para detectarla. Por lo tanto, ambas partes deben tener adaptaciones previas que ya faciliten el intercambio de información. La protoseñal del emisor puede haber estado inicialmente mal asociada con el contexto de interés para el receptor, y el órgano receptor puede no haber sido muy eficaz para detectar la protoseñal. Sin embargo, una vez que se dispone de esos precursores, cada parte puede aprovecharse de la otra, lo que puede ser suficiente para iniciar la coevolución posterior tanto de los generadores de señales como de los receptores. Este texto también se centra en cómo saber lo que un gato, por ejemplo, está pensando. Estos animales sociables se comunican entre sí tanto verbal como visualmente, pero ¿cómo podemos aprender a pensar como un gato?