Precios Excesivos
La fijación de precios excesivos se refiere a los precios fijados significativamente por encima de los niveles competitivos como resultado de un monopolio o poder de mercado. Sin embargo, en la práctica, en ausencia de una conspiración o de un acuerdo de fijación de precios o de pruebas de poder de mercado derivadas de una elevada concentración, es muy difícil establecer un umbral a partir del cual un precio pueda considerarse excesivo o irrazonable. La fijación de precios excesivos no se reconoce como una violación de la legislación antimonopolio en todas las jurisdicciones. Según la jurisprudencia estadounidense, por ejemplo, un precio excesivo no se considera una infracción. Estas sentencias se basan principalmente en tres motivos. El primero es la noción de que los precios excesivos se autocorrigen, ya que supuestamente atraen la entrada de nuevos competidores. El segundo motivo para la no intervención es que los precios excesivos son necesarios para promover la inversión a favor del consumidor, y el tercero es que es demasiado difícil evaluar si un precio era excesivo. Existe una controversia en la literatura académica sobre la justificación de estos tres motivos de no intervención. Una parte de la literatura está de acuerdo con estas tres consideraciones y aboga por un enfoque general de no intervención, incluso en las jurisdicciones en las que la legislación antimonopolio incluye la prohibición. Otra vertiente de la literatura cuestiona estos motivos para la no intervención y pide la aplicación ordinaria de la prohibición caso por caso.