Mientras que los siglos XIX y XX produjeron amplias oportunidades para analizar la regulación de las industrias, estudiarla en el siglo XXI podría parecer al principio un ejercicio de rendimientos (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) decrecientes. El siglo XX fue testigo del dramático crecimiento de la regulación económica (control de las tarifas y de la entrada) y de la regulación social (seguridad del consumidor y del lugar de trabajo, normas ambientales). Con estos avances llegó la investigación sobre la regulación en los campos de la economía, las ciencias políticas, la sociología y el derecho. Pero con el triunfo del neoliberalismo, son la desregulación y la disminución de la capacidad del Estado lo que parece caracterizar al capitalismo contemporáneo, impulsado por la globalización, el capital móvil y las duras disciplinas de la competencia internacional. Aunque las investigaciones de los siglos XIX y XX reconsideraron los fallos del mercado y rechazaron las simples imágenes de dominación del productor, no se libraron totalmente de los clásicos antimonopolios del Estado y el mercado, o de la regulación y la competencia. Más bien, en muchos casos se mantuvo en deuda con las imágenes realistas de la regulación como un impedimento para la competitividad, la eficiencia y el crecimiento.