Políticas Universitarias en Europa
La idea de una universidad en la que la enseñanza y la investigación se combinan en la búsqueda de la verdad imparcial alcanzó su forma clásica en la Alemania del siglo XIX, y acabó convirtiéndose en el modelo dominante. Otras características del modelo eran la libertad intelectual en la investigación y la enseñanza, la autonomía universitaria, el crecimiento de disciplinas independientes con sus propias normas y prioridades, y el internacionalismo.
Esta concepción de la universidad floreció cuando la educación era patrimonio de una élite social. El informe Robbins (1963) trató de democratizar el modelo sin cambiarlo radicalmente, y hasta los años ochenta la expansión universitaria estuvo contenida dentro de este patrón, con las politécnicas como ideal alternativo. El fin del sistema binario en 1988 reunió las formas de educación liberal y profesional. En Gran Bretaña, a diferencia de muchos otros países avanzados, la política se opone al reconocimiento de jerarquías dentro del sistema de enseñanza superior, aunque en realidad existen amplias variaciones de prestigio social e intelectual. La investigación se ha desvinculado cada vez más de la enseñanza, y la concentración de la financiación de la investigación amplía las divisiones dentro del sistema. La exigencia de que la investigación sea pertinente desde el punto de vista económico y social pone en tela de juicio las opiniones aceptadas sobre la libertad académica.