Este texto analiza la responsabilidad social de las empresas, el gobierno corporativo y la ciudadanía corporativa en relación con la legitimidad empresarial como concepto básico en la filosofía de la gestión. Las empresas deben tener en cuenta la legitimidad para poder existir y prosperar en una sociedad: la legitimidad es una condición previa de la licencia empresarial para operar en la sociedad, y del suministro de los recursos necesarios, que van desde las inversiones, los empleados comprometidos, los socios comerciales y las ventas/consumo, hasta el apoyo político y de una gama cada vez mayor de partes interesadas diversas. Sin embargo, la interrelación entre las empresas y el resto de la sociedad cambia con la evolución de la sociedad y media en los procesos de legitimación. La legitimidad de las empresas se rige por normas fluidas y ambiguas, de modo que la ética, las competencias comunicativas y las prácticas son una condición previa fundamental para navegar en una sociedad cada vez más dinámica y diversa. El planteamiento de tres nuevos fabricantes demuestra el valor de la legitimidad para la creación de empresas; estas empresas fueron capaces de alcanzar la producción en volumen sólo dos o cuatro años después de su fundación, en comparación con Tesla, que tardó 9 años. Consiguieron casi 7.000 millones de dólares en financiación de riesgo y las tres cotizaron recientemente en EE.UU. ¿Cómo lo hicieron? Aplicando algunas estrategias de gestión de la legitimidad para acceder a los recursos que necesitaban: aprovechar las fuentes de legitimidad existentes, alinear las acciones con las expectativas de los titulares de los recursos y redefinir las percepciones o suposiciones de los titulares de los recursos.