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Precapitalismo Latinoamericano

Precapitalismo Latinoamericano

Nota: Puede interesar asimismo la Historia de la Burguesía.

Precapitalismo Latinoamericano en las Ciencias Sociales Latinoamericanas

Precapitalismo latinoamericano se refiere a sistemas socioeconómicos caracterizados esencialmente por modos de producción históricamente anteriores al capitalismo (Comunidades primitivas, sociedades esclavistas y feudales) y se aplica a determinadas realidades socioeconómicas posteriores a la conquista del continente americano.

Nota: El socialismo nacional latinoamericano (véase más detalles) se vincula directamente y en un mismo texto suelen aparecer como sinónimos con otras corrientes ideológicas similares: izquierda nacional, nacionalismo de izquierda, patriotismo revolucionario y los diversos socialismos «chileno», «peruano», ‘»uruguayo», «venezolano», etc.

El concepto «precapitalismo»

El concepto «precapitalismo» entra en las ciencias sociales simultáneamente con el de «capitalismo», o sea básicamente a partir de su aparición en la obra de Marx y Engels.Entre las Líneas En las ciencias sociales latinoamericanas suele referirse a uno o a varios de los siguientes sistemas socioeconómicos:

  • el sistema previo a la conquista, modificado o destruido al entrar en contacto con el feudalismo y el capitalismo comercial europeo.Entre las Líneas En el segundo caso el agregado «latinoamericano» carece de sentido, pues el concepto se refiere al precapitalismo precolombino o precolonial;
  • la sociedad colonial, considerándola predominantemente feudal;
  • subsistemas que persisten y coexisten hasta la actualidad dentro de sociedades globalmente capitalistas.

Véase:

El sistema previo a la conquista

Para entender el precapitalismo latinoamericano deben tenerse en cuenta formas precoloniales que influyeron en las formaciones socioeconómicas posteriores. El precapitalismo precolonial aparece básicamente bajo tres tipos:

  • agriculturas del tipo excedentario (aztecas, incas);
  • agriculturas de subsistencia (guaraníes, mapuches);
  • comunidades recolectoras y cazadoras (puelches, alacalufes) (Osvaldo Sunkel y Pedro Paz, El subdesarrollo latinoamericano’ y la teoría del desarrollo, Siglo XXI, México, 1971).

Algunas de las agriculturas obtenían notables excedentes gracias a la utilización de técnicas complejas (irrigación en México, cultivo en terrazas en el imperio incaico). Estos excedentes permitían el sustento de clases »ociosas» (sacerdotes, burocracia, gobernantes, artistas). La organización social llegó a culminar en algunos casos en instituciones estatales centrales. Las capas dominantes organizaron el trabajo forzado para la construcción de obras de infraestructura y edificios (por ej. a través del sistema mita entre los incas y del cuataquil, entre los aztecas). La definición de estos modos de producción precoloniales se halla en plena discusión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Algunas formas más complejas se aproximarían al llamado modo de producción asiático (definido por Marx para antiguas sociedades clasistas del Cercano Oriente y la India). Al analizar el precapitalismo en América se reelabora el concepto y se aplica a determinadas sociedades precoloniales y aun posteriores (Ricardo Pozas e Isabel H. de Pozas, Los indios en las clases sociales México, Siglo XXI, México, 1973, 3a. edición, pp. 1921). La base económica de estos sistemas consiste en la comunidad agrícola, que posee las tierras en común.

Por encima de numerosas comunidades agrícolas relativamente autárquicas se erige un poder central, cuya función social consiste en la reunión de las comunidades dispersas para la realización de objetivos centrales y comunes: regulación de cursos de agua, mejoras de suelo, guerras, etc. Este poder central se convierte en despotismo y sus representantes, las jerarquías burocráticas, se transforman en clase. explotadora. De no actuar en función del creciente capitalismo comercial europeo, los conquistadores podrían haber reemplazado simplemente a las clases explotadoras, manteniendo el régimen de producción existente (lo que efectivamente ocurrió temporariamente te en algunas regiones). El concepto de modo de producción asiático se ha extendido algunas veces para describir subsistemas socioeconómicos del indio en la actualidad.Si, Pero: Pero especialmente para la región andina se propone la introducción del Concepto «modo de producción andino», que destacaría la peculiaridad de los modos de producción en el área de influencia del imperio incaico (Aníbal Quijano, «Polo marginal de la economía y fuerza de trabajo marginalizada», en “Sociologie de l’imperialisme”, París, 1971).

La sociedad colonial

El sistema socioeconómico precapitalista del período colonial se define por el carácter de la conquista y de la colonización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los rasgos esenciales de lo que será la estructura social y económica de los países latinoamericanos tienen sus orígenes en la forma que tomó la conquista española y portuguesa y en las instituciones que implantaron estas dos potencias para crear una base económica capaz de consolidar la conquista de las nuevas tierras (Celso Furtado, La economía latinoamericana desde la conquista ibérica hasta la revolución cubana, Siglo XXI, México, 1973). El proceso de colonización combina la expansión mercantilista europea y la transferencia de instituciones feudales (Stanley Stein Jr. y Barbara H. Stein, La herencia colonial de América Latina, Siglo XXI, México, 1970, pp. 755).Si, Pero: Pero a diferencia de la expansión mercantilista en otras regiones del globo, la realidad precapitalista y las posibilidades de explotación halladas en América, especialmente en las regiones donde se encontraban las culturas más desarrolladas, rompieron con los moldes operativos tradicionales de la expansión comercial europea (pillaje y/o comercio). Si en España y Portugal el capital comercial aún no había pasado a controlar y organizar la producción, pasa a hacerlo parcialmente en el Nuevo Mundo (Nelson Wemeck Sodré, Evolución social y económica del Brasil, EUDEBA, Buenos Aires, 1964, pp. 910; Andre Grinder Frank, “Capitalism and underdevelopment in Latín America”, Monthly Review Press, London/New York, 1968). Los europeos se encontraron con civilizaciones indígenas, algunas muy avanzadas, en las cuales se lanzaron a organizar la producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). «Por primera vez en la historia de la expansión comercial europea, se planteaba [.. ] la necesidad de organizar la producción directamente» (Aldo Ferrer, La economía argentina, Fondo de Cultura Económica, México, 1970, 5a. ed., p. 25). Para asegurar el usufructo y la explotación de los recursos minerales y agrícolas se aplicaron los sistemas de encomienda y repartimiento, que guardaban algunas semejanzas con prácticas de explotación precoloniales.

Posteriormente (siglo XVII) se desarrolló el sistema de latifundios, que todas partes de la población indígena a la hacienda mediante diversas formas de dependencia. Comunidades indígenas enteras cayeron dentro del dominio de la hacienda y representaron mano de obra de reserva. Si bien estas formas contienen semejanzas con un régimen feudal, conviene tener presente las diferencias significativas. A diferencia de los señores feudales europeos, que obtenían un excedente de la población sometida en su feudo para utilizarlo de una u otra forma en la misma región, el objetivo principal del español en América era sustraer si excedente que pudiese ser transferido a Europa. La política española estuvo orientada en el sentido de transformar las colonias en sistemas económicos lo más autosuficientes posibles (el excedente agrícola se consume en la región) y en productores de un excedente de metales preciosos que debían ser transferidos a la metrópolis (Celso Furtado, Formación económica do Brasil, Companhia Editora Nacional, Sao Paulo, 1970).

Otra era la situación del Brasil, donde desde un comienzo la escasez de metales preciosos hizo que la conquista portuguesa estuviera orientada hacia la colonización agrícola (especialmente plantaciones de caña de azúcar) que producía para Europa. Las dificultades de proveerse de mano de obra indígena hicieron que el latifundismo surgiente se basara hasta el siglo XIX en la explotación de la fuerza de trabajo esclava.Si, Pero: Pero no debe verse en estas economías esclavistas modos de producción precapitalistas ya conocidos en la historia de Europa y Oriente.

Más Información

Las unidades económicas esclavistas deben considerarse casos extremos de especialización económica que, a diferencia de las unidades feudales, vivían totalmente volcadas al mercado exterior y fueron partes del sistema capitalista incipiente (Celso Furtado, 1970, p. 50; Wemeck Sodré, en la obra citada, pp. 1628). Nacen en América formas nuevas de explosión, hibridas si se las compara con la tipología histórica europea. Lo mismo vale para las Antillas, ocupadas por Francia y Gran Bretaña (Luiz Philippe May, Histoire ecdnomique de la Martinique (1635-1763), París, 1930).

Para el período colonial se plantean dos problemas básicos:

  • ¿Continuó el precapitalismo precolonial durante la Colonia? y ¿en qué medida determinó las estructuras socio económicas que se observan?
  • ¿Qué tipo de precapitalismo europeo se trasladó a las colonias y en qué medida, condicionado por factores locales, se convirtió en un precapitalismo latinoamericano?

Las respuestas a estos dos problemas se vinculan generalmente con la discusión sobre el carácter feudal o capitalista de la sociedad colonial en su conjunto. Stavenhagen resume la discusión con las siguientes observaciones: «No vemos mucho sentido en definir el sistema colonial Latinoamericano en un todo, como ‘feudal’ o ‘capitalista’. No puede. haber dudas que feudalismo y capitalismo estuvieron relacionados y concatenados a distintos niveles y que los modos de producción agraria precolonial han sido adoptados en un primer momento y luego integrados al sistema general de la explotación colonial. Por otra parte, no cabe duda que el sistema colonial, como un todo, jugó un papel de primer orden en el proceso mundial (o global) de la acumulación capitalista y que las distintas formas de producción existentes a nivel local estuvieron todas sometidas al desarrollo capitalista y funcionaron de acuerdo. a sus intereses» (Rodolfo Stavenhagen, Estructuras agrarias y subdesarrollo en África y América Latina, número, 1972; versión alemana en Peripherer Kapitalismus, Dieter Senghaas, ed. Suhrkamp, Frankfurt, 1974, p. 282).

Como destaca Córdoba, las interpretaciones de los sistemas socioeconómicos deben aclarar sus distintos niveles de análisis y de generalización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Hubo sistemas precapitalistas europeos y en América, que durante el período siguiente a la conquista coexistieron o se confundieron en nuevas combinaciones o se quedaron relativamente aislados del proceso socioeconómico (Armando Córdoba, «Andre Gunder Franks Konzept des ‘unterentwickelter Kapitalismus’. » en Strukturelle Heterogenitat und Wirtséhaftliches Waéhstum, Suhrkamp, Frankfurt, 1973). Según Frank el sistema instalado en América Latina es capitalista desde el momento que la conquista y la colonización obedecen a la expansión del capitalismo comercial (Andre Gunder Frank, en la obra citada).Si, Pero: Pero en una sociedad determinada pueden coexistir diversos modos de producción, si bien, en un nivel más general, estas sociedades se caracterizarán por el modo predominante. No se puede concluir con Frank, que éste haya sido para el período preindustrial, el del capitalismo. El capitalismo comercial entre los siglos XVI y XVIII logra Sólo muy lentamente organizar todos los sectores de la producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Durante mucho tiempo y en muchos sectores el excedente económico del cual se nutre el capitalismo global surge «de una fuerza de trabajo sometida a la esclavitud o a la servidumbre, y no de asalariados» (Córdoba, en la obra citada, p. 134). La sociedad colonial latinoamericana consiste en un múltiple mosaico de relaciones de producción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). A la pregunta ¿cómo caracterizar este régimen heterogéneo? Dos Santos responde que se trata de un «régimen de transición» hacia el capitalismo que asumió la forma «colonial exportadora» (un capitalismo dependiente, basado en el sector exportador), así como en Europa en este período se vivía una etapa de transición al capitalismo caracterizado por un período mercantil manufacturero (Theotonio Dos Santos, «La crisis de la teoría del desarrollo y las relaciones de dependencia en América Latina», en Helio Jaguaribe et. al. La dependencia políticoeconómica de América Latina, Siglo XXI, México, 1969, pp. 177-179).

Los subsistemas que persisten y coexisten hasta la actualidad

Los modos de producción precapitalista subsisten en manifestaciones más o menos importantes en casi todos los países latinoamericanos. Su persistencia y su vínculo dialéctico con otros modos y con el sistema socioeconómico total conducen a cuestiones centrales de las teorías de desarrollo en América Latina, por ej. en el marco de las teorías dualistas y estructuralistas del desarrollo y en las teorías de la dependencia y de la marginalidad (Armando Córdoba y Héctor Silva Michelena, Aspectos. teóricos del subdesarrollo, Edic (examine más sobre todos estos aspectos en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Caracas, 1967).

El análisis global del precapitalismo latinoamericano

Un análisis global del precapitalismo latinoamericano debe abordar los siguientes tópicos principales:

Los modos de producción existentes antes de la conquista

Algunos resultados de investigación histórica y planteos desde los años 80 son los siguientes: Ya se describió una compleja variedad de modos precoloniales, algunos con semejanza al modo de producción asiático. La detallada información sugiere la necesidad de crear una tipología propia y específica para América (por ej. modo de producción andino, etc.).

Las características de las sociedades invasoras y colonizadoras

Las características de las sociedades invasoras y colonizadoras, especialmente de la española, portuguesa, holandesa, francesa e inglesa. Determinar sus componentes mercantilistas y feudales. Algunos resultados de investigación histórica y planteos desde los años 80 son los siguientes: En las principales metrópolis europeas el feudalismo se encontraba en una etapa decadente y solo influyó parcialmente en la conquista y colonización (Luis Vitale, «América Latina: ¿feudal o capitalista?», en James Petras y Maurice Zeitlin, América latina: ¿reforma, o revolución?, Ed. Tiempo Contemporáneo, Bu nos Aires, 1970).Si, Pero: Pero aunque la integración comercial del Nuevo Mundo cumplía objetivos mercantilistas, es decir, se centraba en el control sobre la circulación de mercancías, la producción podía muy bien basarse en sistemas primitivos, esclavistas o feudales (Sergio Bagú, Economía de la sociedad colonial, Librería El Ateneo, Buenos Aires, 1949). Por otra parte, en la esfera cultural, jurídica y religiosa continuaba vigente parte de la superestructura medieval, la que fue transferida a las colonias.

Las combinaciones

Las combinaciones que se produjeron entre los modos de producción indígenas y metropolitanos durante el período colonial; la persistencia y el cambio de los sistemas precapitalistas indígenas en el período colonial y postcolonial. Algunos resultados de investigación histórica y planteos desde los años 80 son los siguientes:

Algunas formas de la organización social precolonial fueron adoptadas por los. conquistadores, otras subsistieron relativamente aisladas y entraron en contacto con el capitalismo en etapas posteriores, cuando éste ya se había transformado de comercial en ‘industrial. Hubo así un gran número de combinaciones nuevas, pero en ningún caso se reprodujeron el feudalismo o el capitalismo europeo; Sólo semejanzas pardales permiten hablar por momentos del «carácter feudal de la economía colonial», especialmente las haciendas en las zonas montañosas y relativamente aisladas (Alonso Aguilar Monteverde, Dialéctica de la economía Mexicana, Ed: Nuestro Tiempo, 1972, 2a. ed.).

Subsisten modos de producción precapitalistas hasta la actualidad. Este hecho puede someterse a un doble análisis: destacando las formas persistentes precoloniales y coloniales y su transformación en recientes procesos de modernización o destacando las relaciones de explotación que las vinculan con los sectores capitalistas. Este conjunto sería un «sistema que[…] acumula y combina las formas de explotación esclavista y feudal, con las de un sistema capitalista e imperialista dominantes.» (Pablo González Casanova, Sociología de la explotación, Siglo XXI, 1971, 3a. ed., p. 267).Entre las Líneas En este sentido, los modos de producción precapitalista no se pueden interpretar como formas supervivientes, sino como partes en función del sistema capitalista global. Su existencia sería una característica inherente al capitalismo periférico y dependiente, que las utilizaría y desarrollaría según sus necesidades. Más aun, en algunos casos pueden surgir en los países periféricos del sistema capitalista global, modos de producción «precapitalista» (E. J. E. Hobsbawm, A case of neofeudalism: La Convención, Perú, en «Journal of Latín American Stuclies», London, 1, 1969, pp. 31-50). [1]

Recursos Digitales Regionales y Nacionales en Latinoamérica sobre Empresa y Economía


Véase los Recursos Empresariales Digitales Latinoamericanos de Ámbito Regional y Doméstico, los Recursos Digitales de Comercio en Latinoamérica, los Recursos Digitales Estadísticos en Latinoamérica, los Recursos Digitales de Finanzas en Latinoamérica, los Recursos Digitales de Gestión Empresarial en Latinoamérica, los Recursos Digitales de Energía en Latinoamérica, los Recursos Digitales de Desarrollo Latinoamericano, los Recursos Digitales de Economía Latinoamericana y los Recursos Digitales Regionales Latinoamericanos.

Recursos

Notas y Referencias

  1. Germán Kratochwil (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

[[Sociedad de cazadores]]
* [[Mercado de productos básicos]]
* [[Mercantilismo]]
[[Sociedad agraria]]
* [[Industrialización]]
* [[Teoría de la modernización]]
* [[Sociedad tradicional]]
* [[Teoría de la dependencia]]
* [[Imperialismo]]
* [[Cazadores-recolectores]]
* [[Trashumancia]]
* [[Nómadas]]
* [[Nómadas pastores]]
* [[Nómadas]]
* [[Sociedad postindustrial]]
* [[Protoindustrialización]]
* [[Agricultura de subsistencia]]
* [[Subsistencia]]
* [[Comunismo primitivo]]
* [[Dirigismo]]
* [[Igualitarismo]]
* [[Intervencionismo]]
* [[Revolución social]]
* [[Revolución socialista]]
* [[Distribución de la renta]]
* [[Keynesianismo]]
* [[Estado del bienestar]]
* [[Derecho laboral]]
* [[Derechos sociales]]
* [[Movimiento obrero]]
* [[Sindicalismo]]
* [[Consejo obrero]]
* [[Control obrero]]
* [[Asamblea popular]]
* [[Anticapitalismo]]
* [[Antiimperialismo]]

Bibliografía

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Guía del Capitalismo

7 comentarios en «Economía Islámica»

  1. Karl Marx, que aisló el concepto teórico, utilizó la expresión «sociedad precapitalista», una definición asertiva en la que se da a entender que la transición al capitalismo es un desarrollo o progreso inevitable en la sucesión de modos de producción hacia un futuro sin clases en una sociedad comunista. Los conceptos de «sociedad agraria» y «sociedad premoderna», desarrollados por Hegel y Marx, no son estrictamente superponibles. Todo ello también influirá en el precapitalismo latinoamericano.

    El término «preindustrial» también se utiliza como referencia a las condiciones ambientales anteriores al desarrollo de la sociedad industrial.

  2. El término sociedad preindustrial se refiere a los sistemas y atributos sociales, así como a las formas de organización política y cultural, anteriores a la Revolución Industrial, identificada convencionalmente como el periodo histórico comprendido entre 1750 y 1850. Las sociedades consideradas preindustriales varían de una región a otra en función de la cultura de una zona concreta o de la historia de su vida social y política. Todo ello influirá en el precapitalismo latinoamericano.

    El concepto de sociedad preindustrial es ampliamente utilizado en las ciencias exactas, y no sólo en las definiciones de cuño ideológico, frente a las cuales se puede considerar un lema «sin valor». De hecho, se utiliza de forma casi sustitutiva al concepto de «sociedad tradicional», locución, sin embargo, discutida porque tradición implica estancamiento, lo que lastra el concepto.

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