Este texto se ocupa de las características e historia de las artes en el Siglo XIX, en especial la pintura y arquitectura, con cierto liderazgo francés y alemán. Cuando Gran Bretaña adoptó la ventana de guillotina, Estados Unidos conservó el batiente continental. Pero en los años ochenta y noventa del siglo, la creciente riqueza y autosuficiencia del Nuevo Mundo se tradujo en nuevas y vigorosas iniciativas arquitectónicas. América comenzó a utilizar el acero, el vidrio y la construcción de hormigón con una audacia y un éxito crecientes. Estos materiales, junto con la invención y el perfeccionamiento del «ascensor», hicieron posible la construcción de edificios de una altura y una escala sin precedentes hasta entonces. En 1870, la arquitectura estadounidense apenas existía; en 1910, Estados Unidos estaba muy por delante de cualquier otro país del mundo en cuanto a la frescura y el valor de sus nuevos edificios. En un intervalo llegó Alemania. Los nombres de Richardson (1838-1886) y Stanford White (1853-1906) destacan entre los arquitectos estadounidenses de este nuevo periodo. Es en la América del siglo XX donde debemos buscar la expresión gradual en la construcción y la vivienda de los nuevos poderes y recursos que el siglo XIX reveló a la humanidad; y asociados a este desarrollo de la arquitectura podemos contar con nuevos y notables desarrollos allí de la escultura, la pintura, el mosaico y las artes decorativas en general. En ese continente estarán las mayores oportunidades, la mayor riqueza, la mayor libertad de espíritu.