La capacidad contractual es la aptitud para celebrar un contrato válido. Una parte competente es una persona mayor de edad y con una mentalidad al menos normal a la que la ley considera capaz de comprender el significado de un contrato. Hasta que las personas no alcanzan lo que se conoce como edad legal, o mayoría de edad, no están legalmente obligadas a cumplir la mayoría de sus contratos. La mayoría de edad es la edad en la que una persona puede realizar contratos vinculantes. Hasta que una persona no alcanza la mayoría de edad, no está obligada legalmente a llevar a cabo la mayoría de sus contratos porque éstos son anulables. Una vez que el menor alcanza la mayoría de edad legal, el contrato debe ser ratificado o desafectado en un plazo razonable. La ley no protege a los menores que hayan cometido un agravio o un delito. Un menor es responsable de las lesiones a otras personas, de los daños a la propiedad y de las declaraciones perjudiciales. En muchos países y estados, incluso si un menor se desentiende de un contrato y devuelve los bienes, puede ser considerado responsable de los daños causados a los bienes. Si una persona celebra un contrato estando tan impedida que es incapaz de comprender la naturaleza y el efecto del mismo, entonces el contrato es anulable a su elección.