Asistencia Social Cristiana
La asistencia social medieval se basaba en una visión positiva de los pobres como imagen de Cristo. La pobreza era una virtud eminente que proporcionaba tanto al rico como al pobre oportunidades de santificación, mediante la limosna para el primero y la humildad para el segundo. En consecuencia, todo necesitado, sea quien sea, tiene derecho a las limosnas distribuidas por las iglesias y la caridad privada, y las instituciones caritativas reciben indistintamente a los pobres “buenos” y “malos”. Una nueva corriente posterior consideraba la pobreza como una maldición y a los “malos” pobres como inútiles, incluso peligrosos para la sociedad, por ser vagabundos, holgazanes e ignorantes de las normas y preceptos de la religión cristiana. Esta tendencia dominó la práctica de la asistencia social a partir del siglo XVI.