Siglo XX

Si nos referimos estrictamente al calendario gregoriano, la respuesta es clara, pero el periodo comprendido entre 1901 y 1914 fue, en muchos aspectos, una continuaci√≥n del siglo XIX. En los pocos pa√≠ses industrializados de ese periodo, la estratificaci√≥n social continu√≥ y se intensific√≥ con el progreso tecnol√≥gico. La mayor parte de la poblaci√≥n mundial, que no ten√≠a acceso a los avances de aquella √©poca, segu√≠a atra√≠da por la agricultura o las actividades de producci√≥n tradicionales. El orden imperialista mundial, que adopt√≥ la forma del colonialismo en √Āfrica y Asia, se consolid√≥ gracias a esta divisi√≥n.

Potencias Nucleares

Potencias Nucleares Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. La b√ļsqueda de la supremac√≠a at√≥mica estadounidense Nota: “Apartheid nuclear”, en relaciones internacionales, es un t√©rmino que describe c√≥mo el sur de Asia y √Āfrica fueron excluidos a prop√≥sito de los … Leer m√°s

Operación Foxley

Operaci√≥n Foxley fue el nombre del plan secreto apoyado por Winston Churchill para asesinar a Hitler en 1944-45. M√°s de 75 a√Īos despu√©s de su concepci√≥n, el plan de asesinato sigue rodeado de misterio. La literatura se pregunta qu√© habr√≠a pasado si Foxley se hubiera ejecutado con √©xito. Ideado en 1944 por el Ejecutivo de Operaciones Especiales brit√°nico (SOE), el objetivo de Foxley era matar a Hitler y a cualquier nazi de alto rango o miembro del entorno del F√ľhrer que pudiera estar presente en ese momento. El Ejecutivo de Operaciones Especiales brit√°nico hab√≠a considerado diferentes m√©todos de asesinato, pero finalmente se consideraron demasiado complicados. Estos m√©todos inclu√≠an el descarrilamiento y la destrucci√≥n del tren personal de Hitler, el Fuhrerzug, mediante explosivos, y tambi√©n medios clandestinos como introducir un veneno ins√≠pido en el agua que beb√≠a y cocinaba Hitler. Algunas de las ideas se consideraron bastante extra√Īas, incluido un plan para hipnotizar a Rudolf Hess y devolverlo a Alemania para matar a los l√≠deres nazis. Los estadounidenses y los sovi√©ticos tambi√©n ten√≠an sus propios planes para matar a Hitler, con algunas ideas igualmente extra√Īas (incluida la inyecci√≥n de hormonas femeninas en las verduras del F√ľhrer). Tanto antes como durante la Segunda Guerra Mundial fueron los compatriotas de Hitler los que m√°s se esforzaron por eliminarlo. Lo fundamental en cualquier plan de asesinato es que no se puede matar a alguien si no se conoce el paradero de la v√≠ctima prevista. El intento de asesinato de Hitler en julio de 1944 demostr√≥ que ni siquiera el acceso cercano al cuartel general del F√ľhrer garantizaba el √©xito.

Propaganda de Goebbels

Este texto se ocupa de la propaganda de Joseph Goebbels (y su ministerio de propaganda) antes y durante la segunda guerra mundial. En especial, se centra en la propaganda antijud√≠a nazi. La propaganda nazi hizo hincapi√© en la supuesta conexi√≥n entre la Segunda Guerra Mundial, que los nazis sol√≠an llamar “la guerra jud√≠a”, y el Holocausto a trav√©s de diversas plataformas medi√°ticas: Los discursos de Hitler; los ensayos y discursos del Ministro de Propaganda e Ilustraci√≥n P√ļblica, Joseph Goebbels; miles de directivas dadas a la prensa diariamente por Otto Dietrich, Jefe de la Oficina de Prensa del Reich, cuya influencia daba forma a los titulares y art√≠culos principales de la prensa nacional; en los carteles semanales pegados en los espacios p√ļblicos del Tercer Reich; y en los noticiarios semanales, el Wochenschau (Noticias Semanales) proyectados en los teatros de todo el pa√≠s. El apoyo p√ļblico de Goebbels a los asesinatos en masa estall√≥ a la vista de todos el 16 de noviembre de 1941, en las p√°ginas de Das Reich y en la radio alemana en su importante ensayo “Die Juden sind Schuld” (Los jud√≠os son culpables). La tarea de transformar la ideolog√≠a de Hitler en una narraci√≥n coherente de los acontecimientos, es decir, en las noticias diarias y semanales, tuvo lugar s√≥lo en parte en el Ministerio de Ilustraci√≥n P√ļblica y Propaganda dirigido por Joseph Goebbels. La celebridad de Goebbels y su √©xito en la autopromoci√≥n ocultaron a otra personalidad, como se explica en este texto. La influencia directa de Hitler sobre la narrativa propagand√≠stica era m√°s poderosa y directa de lo que podr√≠a sugerir un enfoque centrado √ļnicamente en Goebbels y el Ministerio de Propaganda.

Guerras Imperiales del Siglo XX

Algunos historiadores se proponen replantear la visi√≥n que tenemos de la Segunda Guerra Mundial, sus or√≠genes y sus consecuencias. Algunos sostienen que √©sta fue la √ļltima guerra imperial, con casi un siglo de preparaci√≥n de la expansi√≥n imperial global, que alcanz√≥ su punto √°lgido en las ambiciones territoriales de Italia, Alemania y Jap√≥n en la d√©cada de 1930 y principios de la de 1940, antes de descender en la guerra m√°s grande y costosa de la historia de la humanidad y el fin, despu√©s de 1945, de todos los imperios territoriales.
También se aboga por una perspectiva más global de la guerra, más amplia que el típico enfoque del conflicto militar entre los Estados aliados y del Eje. Sobre todo, hay que destacar el amargo coste que supuso para quienes participaron en la lucha, y el excepcional nivel de crimen y atrocidad que marcó la guerra y sus prolongadas secuelas, que se extendieron mucho más allá de 1945. En 1940, casi uno de cada tres individuos del planeta estaba colonizado. En 1965, apenas uno de cada 50 lo era. Sólo dejando de lado a Asia se puede afirmar que la Segunda Guerra Mundial se extendió desde 1939 hasta 1945.

Solución Final

En el lenguaje de los nazis, el t√©rmino “soluci√≥n final de la cuesti√≥n jud√≠a” (Endl√∂sung der Judenfrage) se refer√≠a a su plan de eliminaci√≥n de la poblaci√≥n jud√≠a en Europa. Esta eliminaci√≥n adopt√≥ varias formas, siguiendo una cronolog√≠a precisa: emigraci√≥n, expulsi√≥n/deportaci√≥n, asesinato. Las deportaciones que se llevaron a cabo en toda la Europa ocupada por los alemanes generaron multitud de conflictos pol√≠ticos y administrativos. Dentro de la propia Alemania se produjo un fuerte debate sobre el destino de los jud√≠os. El asesinato de millones de personas fue impensable durante mucho tiempo (aunque s√≥lo fuera a nivel log√≠stico) incluso para los nazis m√°s extremistas. Los contextos y los planes tuvieron que evolucionar lentamente para que la “soluci√≥n final” adquiriera el significado -el definitivo- que se conoci√≥ a posteriori. Cualquiera que fuera el medio (balas, gas, Zyklon B) y el lugar (c√°mara de gas m√≥vil, c√°mara de gas construida, una zanja) el objetivo era id√©ntico, la muerte de toda una poblaci√≥n, con formas de organizaci√≥n y log√≠stica similares (reuni√≥n en un lugar central, asesinato r√°pido y a gran escala).

Operación Barbarroja

Las unidades alemanas mataron a decenas de miles de civiles como “sospechosos de ser partisanos” incluso antes de que se creara un movimiento partisano m√°s grande en 1942. S√≥lo una peque√Īa minor√≠a de los muertos estaba armada. En la primavera de 1942, casi dos millones de prisioneros de guerra sovi√©ticos hab√≠an muerto y aproximadamente seiscientos mil civiles hab√≠an sido asesinados fuera de la acci√≥n militar, sin contar las muertes por hambre. El ej√©rcito alem√°n perdi√≥ alrededor de 460.000 muertos, el Ej√©rcito Rojo al menos 1,3 millones, seg√ļn las estad√≠sticas oficiales, que probablemente no est√°n completas. La Operaci√≥n Barbarroja puede considerarse una de las campa√Īas militares m√°s violentas de la historia moderna, de dimensiones similares s√≥lo a la ocupaci√≥n japonesa de China en 1937. La guerra contra la Uni√≥n Sovi√©tica constituy√≥ la parte central de la dictadura nacionalsocialista, primero como objetivo final de la pol√≠tica de Hitler, luego como la forma m√°s radical de gobierno nacionalsocialista y, por √ļltimo, por supuesto, como la campa√Īa que decidi√≥ el destino del Tercer Reich.

Telón de Acero en la Guerra Fría

Este texto se ocupa del tel√≥n de acero en la Guerra Fr√≠a. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la Uni√≥n Sovi√©tica se encontr√≥ inesperadamente con el control de una enorme franja de territorio en Europa del Este. Stalin y su polic√≠a secreta se propusieron convertir una docena de pa√≠ses radicalmente diferentes a un sistema pol√≠tico y moral completamente nuevo: el comunismo. Las pruebas de los Balcanes demuestran que la Guerra Fr√≠a “comenz√≥” durante un largo periodo de tiempo, a medida que los gobiernos locales y mundiales se adaptaban a la evoluci√≥n de las condiciones. No hubo un plan trazado en 1917, ni siquiera en 1945, y los enfrentamientos de la Guerra Fr√≠a se produjeron en distintos momentos en diferentes Estados. Los acontecimientos de los Balcanes apoyan los an√°lisis de la Guerra Fr√≠a que parten de acontecimientos espec√≠ficos, √ļnicos y locales que tuvieron lugar en toda la regi√≥n de los Balcanes (o, para el caso, en todo el mundo en otros escenarios de la Guerra Fr√≠a). La visi√≥n tradicional y simplificada, que empieza por arriba examinando los acontecimientos de Mosc√ļ y Washington, y luego hace un muestreo selectivo de los acontecimientos hist√≥ricos y destaca los que coinciden con las generalizaciones, pasa por alto demasiadas cosas. Este enfoque suele ignorar discrepancias inc√≥modas, como la actividad brit√°nica en Grecia o el √©xito de la desviaci√≥n de Tito, porque esos acontecimientos socavan las conclusiones. ¬ŅEstaban los Estados balc√°nicos condenados a caer bajo el control ruso? Una vez que sabemos algo sobre los acontecimientos reales, la propia pregunta tiene que revisarse sustancialmente, porque s√≥lo tres de los seis estados balc√°nicos se convirtieron en “sat√©lites” rusos en el sentido tradicional. Un examen m√°s detallado de la pol√≠tica de la √©poca de la Guerra Fr√≠a en la mayor√≠a de los Estados balc√°nicos hace a√ļn m√°s dif√≠cil aceptar tales generalizaciones. Nada en la historia est√° predestinado. Por otra parte, las mismas fuerzas que sometieron a los Estados balc√°nicos a la influencia de las grandes potencias en el siglo XIX estaban actuando a mediados del XX, por lo que el control ruso no resulta sorprendente. ¬ŅPodemos asignar la “culpa” de la Guerra Fr√≠a? Cualquiera que estudie las t√°cticas comunistas en el periodo 1944-48 encontrar√° muchos comportamientos censurables. Por otra parte, tambi√©n hay margen para criticar las acciones de Gran Breta√Īa (y m√°s tarde de Estados Unidos): como suele ocurrir con las grandes potencias, los rivales de la Guerra Fr√≠a persiguieron ante todo sus propios intereses, mientras que los estados locales pagaron el precio. En cualquier caso, asignar culpas es m√°s un juego de sal√≥n que un ejercicio hist√≥rico: el historiador est√° mejor tratando de explicar los factores responsables de las decisiones de ambos bandos.

Orden Mundial

¬ŅQu√© entendemos por orden mundial? ¬ŅC√≥mo puede definirse el orden mundial y cu√°l es la relaci√≥n entre las democracias y el orden mundial? Los estudiosos realistas tienden a conceptualizar el orden mundial como un sistema de Estados en el que la distribuci√≥n del poder duro crea varios tipos de √≥rdenes, como el multipolar, el bipolar o el unipolar. Los estudiosos de la econom√≠a pol√≠tica internacional y los marxistas suelen equiparar el orden mundial con la econom√≠a global capitalista. Durante varios siglos, el marco definitorio para el orden mundial (o global) se ha asociado principalmente con la paz de Westfalia negociada en 1648 al final de la Guerra de los Treinta A√Īos, y se consider√≥ el comienzo del mundo moderno. Este orden mundial moderno, derivado geogr√°ficamente de la experiencia de Europa, se bas√≥ en el surgimiento del Estado soberano y territorial como el actor pol√≠tico dominante. La Revoluci√≥n Americana, y en particular la Revoluci√≥n Francesa, cambi√≥ el enfoque del orden mundial a las relaciones internas entre el estado y la sociedad, y puso fin a las tradiciones autocr√°ticas de la monarqu√≠a que hab√≠an dominado la pol√≠tica dom√©stica en los primeros siglos de la era de Westfalia. Fue en el marco de la Primera Guerra Mundial que el orden mundial (o global) comenz√≥ a cambiar en nuevas direcciones. Sobre la base de la nueva primac√≠a de los Estados Unidos como una fuerza decisiva en la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, el l√≠der estadounidense, Woodrow Wilson, se convenci√≥ de que el realismo era responsable de una carnicer√≠a in√ļtil, y de que deb√≠a haber una mejor manera de hacer frente a las relaciones entre los estados soberanos.

Inicio de la Guerra Fría

El inicio de la Guerra Fria (Historia) Uni√≥n de Rep√ļblicas Socialistas Sovi√©ticas en la epoca de Stalin: El gobierno sovi√©tico afront√≥ los problemas de la posguerra bajo el prisma de una pol√≠tica expansionista destinada a aumentar los territorios controlados por gobiernos comunistas leales a […]

Evolución de las Armas Después de la Segunda Guerra Mundial

Este texto se ocupa de la evolucion de las armas despues de la segunda guerra mundial. No s√≥lo el cohete y el reactor, sino muchos otros inventos t√©cnicos que est√°n revolucionando la vida humana hoy en d√≠a, comenzaron su desarrollo efectivo en respuesta a las tensiones de la Segunda Guerra Mundial, aunque a menudo los fundamentos cient√≠ficos se hab√≠an publicado a√Īos antes y se hab√≠an realizado experimentos exploratorios. La penicilina, el primero de los grandes antibi√≥ticos, es un ejemplo; el DDT, el primero de los grandes pesticidas, es otro. Estos dos, y sus seguidores y descendientes, han tenido una importancia incalculable en la reducci√≥n de las enfermedades infecciosas, ya que los antibi√≥ticos atacan a las bacterias y los insecticidas a sus portadores, aunque algunos de ellos, al ser biol√≥gicamente indestructibles, se est√°n acumulando en nuestro entorno y empiezan a amenazar su equilibrio ecol√≥gico. El radar fue desarrollado por los brit√°nicos para detectar los aviones alemanes, en la segunda conflagaci√≥n mundial, que se acercaban; ahora nuestras ondas de radio han rebotado hacia nosotros desde otros planetas y han aportado informaci√≥n sobre sus distancias exactas, su rotaci√≥n, la rugosidad de sus superficies y el contenido de la casi vacuidad por la que las ondas han hecho su doble viaje.

Inicio de la Segunda Guerra Mundial

Este texto se ocupa del inicio de la Segunda Guerra Mundial. En abril de 1939 Italia invadi√≥ y conquist√≥ Albania. Hitler cancel√≥ su pacto de no agresi√≥n con Polonia. Para entonces, incluso el gobierno de Chamberlain se hab√≠a dado cuenta de lo que se avecinaba a grandes pasos. El Tratado de Versalles hab√≠a desaparecido, la Sociedad de Naciones hab√≠a sido destruida y s√≥lo quedaba un posible aliado de cierta fuerza: Rusia. Por fin se envi√≥ una misi√≥n a Mosc√ļ para negociar un tratado. Era demasiado tarde: all√≠ se estaba produciendo un cambio de pol√≠tica, simbolizado por la sustituci√≥n del “realista” Sr. Molotov por el viejo bolchevique Litvinov como Ministro de Asuntos Exteriores. Los planes alemanes para la guerra, como sab√≠an incluso los estrategas aficionados, se vieron frenados por el miedo a tener que luchar en dos frentes. Era la ansiedad tradicional de los generales alemanes: con los ej√©rcitos rusos en el este y los franceses en el oeste, y con Gran Breta√Īa controlando los mares, Alemania era una nuez en un cascanueces. Mientras esta amenaza existiera, Hitler no pod√≠a comenzar con su programa “uno a uno”. Cuando se eliminara, la guerra podr√≠a comenzar. Abri√≥ las negociaciones, con Rusia, para eliminarla.

Asia Después de la Primera Guerra Mundial

Este texto se ocupa de Asia despu√©s de la Primera Guerra Mundial. En 1927, los dirigentes de la Internacional Comunista decidieron que hab√≠a llegado el momento de dar el paso ulterior (l√≥gicamente necesario, en su opini√≥n) del confuso control “peque√Īoburgu√©s y campesino” del Kuomintang a una dictadura proletaria. Se dice que el propio Borodin, y la viuda del Dr. Sun, protestaron; pero en vano. El intento, basado en los recientes y turbulentos sindicatos, se llev√≥ a cabo; la respuesta del general Chiang Kaishek fue aplastante. Al principio, los revolucionarios controlaban Hankow, mientras que la base de Chiang era la nueva capital, Nank√≠n. S√≥lo hab√≠an pasado unas pocas semanas antes de que los comunistas fueran restos de vuelo y Chiang tuviera el control de toda la maquinaria gubernamental (o, en ocasiones, de la Administraci√≥n P√ļblica, si tiene competencia) china. Pero tener el control de la m√°quina no era tener el control de China: si Chiang hubiera llevado a cabo los Tres Principios todo habr√≠a ido bien, pero para doblegar a los revolucionarios de Hankow hab√≠a tenido que apoyarse en la vieja clase de los terratenientes, los funcionarios y los empresarios; y cualquier cosa que tuviera el car√°cter de una revoluci√≥n social era ahora imposible.

Consecuencias de la Primera Guerra Mundial

Este texto se ocupa de las consecuencias econ√≥micas, sociales y pol√≠ticas de la primera guerra mundial. A mediados de 1919, las masas trabajadoras de todo el mundo estaban manifiestamente decepcionadas y de muy mal humor. El “Ministerio de Reconstrucci√≥n” brit√°nico y sus equivalentes extranjeros fueron expuestos como una farsa tranquilizadora. El hombre com√ļn se sent√≠a enga√Īado. No iba a haber reconstrucci√≥n, sino s√≥lo una restauraci√≥n del viejo orden, en una forma m√°s sombr√≠a, necesaria para la pobreza de los nuevos tiempos. Durante cuatro a√Īos, el drama de la guerra hab√≠a ocultado la cuesti√≥n social que se hab√≠a desarrollado en las civilizaciones occidentales a lo largo del siglo XIX. Ahora que la guerra hab√≠a terminado, esta cuesti√≥n reaparec√≠a demacrada y desnuda, como nunca antes se hab√≠a visto. En la mayor√≠a de los pa√≠ses europeos hab√≠a una necesidad urgente de casas, Durante toda la guerra se hab√≠a dejado de construir y de reparar. La escasez de casas en los √ļltimos meses de 1919 ascend√≠a a entre 250.000 y un mill√≥n de viviendas s√≥lo en Gran Breta√Īa. Las condiciones en Francia y Alemania eran a√ļn peores. Multitudes de personas viv√≠an en un estado de congesti√≥n exasperante, y se produc√≠a la m√°s descarada especulaci√≥n en apartamentos y casas.

Segunda Guerra Mundial

Una vez m√°s, como ocurri√≥ con la invasi√≥n de Rusia, el Eje no pod√≠a esperar; deb√≠a arrancar la fruta antes de que estuviera madura. En octubre, los alemanes hab√≠an anunciado, oficialmente y crey√©ndolo claramente, que los ej√©rcitos sovi√©ticos estaban en disoluci√≥n. Ahora parec√≠a estar demostrado, para otros que para ellos, y haber llegado el momento en que deb√≠a comenzar la tercera fase de la conquista del Eje. El 7 de diciembre de 1941, Jap√≥n atac√≥ la flota americana del Pac√≠fico en Pearl Harbour, hundiendo o poniendo fuera de combate sus 8 acorazados, 3 de sus 7 cruceros y 3 destructores. Estados Unidos estaba ahora en guerra con el Eje. Los brit√°nicos hab√≠an intentado reunir al pueblo indio en su apoyo. En marzo, Sir Stafford Cripps fue enviado para ofrecer al Congreso indio el estatus de Dominio despu√©s de la guerra, con el derecho de secesi√≥n; una constituci√≥n que ser√≠a redactada por los propios indios; un Consejo ejecutivo inmediatamente con los poderes de un Gabinete brit√°nico, los poderes del Virrey se mantendr√≠an en reserva como los del Rey. Pero el Sr. Gandhi se mof√≥: “Esto es un cheque posfechado en un banco que obviamente se est√° hundiendo”.

Acción Humanitaria durante la Segunda Guerra Mundial

Al entrar en la guerra en 1941, el gobierno de los Estados Unidos comenz√≥ a tratar el sector humanitario de una manera casi id√©ntica a su gesti√≥n de la sociedad y la econom√≠a, imponiendo el control del Estado para promover sus objetivos de guerra. Con el fin de dar al pueblo estadounidense la confianza de que estaba donando su dinero a organizaciones ben√©ficas de buena fe y de que no estaba siendo enga√Īado por estafadores (y es posible que existieran tambi√©n razones pol√≠ticas, internas y externas), el 13 de marzo de 1941, el presidente Franklin Roosevelt cre√≥ el Comit√© de Agencias de Socorro de Guerra asociado al Departamento de Estado, un peque√Īo comit√© autodesignado para coordinar, supervisar y consolidar el socorro respaldando ciertas organizaciones y neg√°ndose a respaldar otras. El gobierno americano reforz√≥ su control del sector de la acci√≥n humanitaria el 25 de julio de 1942, cuando el presidente Roosevelt, por orden ejecutiva, cre√≥ la Junta de Control de Ayuda de Guerra (WRCB, por sus iniciales en ingl√©s), una agencia independiente vinculada al Departamento de Estado. Todas las sociedades de socorro, independientemente de su tama√Īo, ten√≠an que registrarse, y una vez que lo hac√≠an estaban bajo la jurisdicci√≥n de una junta que pod√≠a aprobar los presupuestos, supervisar los m√©todos utilizados en las campa√Īas de donaciones o atenci√≥n medi√°tica, ordenar a las organizaciones que dieran publicidad a su financiaci√≥n estadounidense para aumentar el prestigio de los Estados Unidos, y decidir qui√©n obtendr√≠a una licencia de exportaci√≥n. En la posguerra, el humanitarismo estaba entrando en una nueva fase de la gobernanza mundial, que con el tiempo se ampliar√≠a a campos como el migratorio.

Estados Unidos Después de la Segunda Guerra Mundial

Este texto se ocupa de Estados Unidos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, incluyendo algunas consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y situaciones pol√≠ticas y econ√≥micas en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. La guerra no s√≥lo puso a Estados Unidos en posici√≥n de dominar gran parte del mundo, sino que cre√≥ las condiciones para un control efectivo en casa. El desempleo, la angustia econ√≥mica y la consiguiente agitaci√≥n que hab√≠an marcado los a√Īos treinta, s√≥lo aliviados en parte por las medidas del New Deal, hab√≠an sido pacificados, superados por la mayor agitaci√≥n de la guerra. La guerra trajo precios m√°s altos para los agricultores, salarios m√°s altos, suficiente prosperidad para una parte de la poblaci√≥n como para asegurarse contra las rebeliones que tanto amenazaban los a√Īos treinta.

Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial

Los miembros del Partido Comunista de Estados Unidos pensaron primero en la Segunda Guerra Mundial como otra t√°ctica imperialista para conseguir imperios de ultramar. Pero en 1941, cuando Alemania invadi√≥ la Uni√≥n Sovi√©tica, casi todo el mundo en Estados Unidos apoyaba la guerra. La Segunda Guerra Mundial se consider√≥ una “guerra popular” contra el fascismo de Hitler. Aunque los libros de historia presentan a Estados Unidos “como un defensor de los pa√≠ses indefensos”, el historial de la pol√≠tica exterior del pa√≠s revela lo contrario. En 1941, Estados Unidos ten√≠a un patr√≥n de explotaci√≥n y ocupaci√≥n de naciones en todo el mundo. Y la opresi√≥n de las minor√≠as continuaba dentro de las fronteras estadounidenses. En la d√©cada de 1930, el gobierno estadounidense dudaba en criticar las pol√≠ticas de Hitler o su antisemitismo. El gobierno envi√≥ petr√≥leo a las potencias fascistas de Italia y comprometi√≥ la capacidad de Espa√Īa para defenderse de Alemania. Estados Unidos entr√≥ en la guerra despu√©s de que Jap√≥n atacara la base naval de Pearl Harbor, en Hawai, en 1941. La Casa Blanca hab√≠a hablado de la guerra antes del ataque a Pearl Harbor. Una vez que Estados Unidos entr√≥ en combate, quiso asegurarse de que las naciones ganadoras fueran amigas de Estados Unidos. El presidente americano firm√≥ en 1941 la Carta del Atl√°ntico que daba a cada pa√≠s el derecho a elegir su propio gobierno. Pero m√°s tarde prometi√≥ a Francia que mantendr√≠a su gobierno sobre otros pa√≠ses despu√©s de la guerra. Diplom√°ticos y empresarios trabajaron entre bastidores para asegurar que Estados Unidos saliera de la guerra como una potencia mundial (o global) l√≠der, suplantando a Inglaterra. Por ejemplo, la pol√≠tica de puertas abiertas de la diplomacia internacional se extendi√≥ a Oriente Medio despu√©s de la guerra. Estados Unidos quer√≠a acceder a los ricos recursos petrol√≠feros de Oriente Medio. Para determinar qu√© pa√≠ses recibir√≠an ayuda tras la devastaci√≥n financiera de la guerra, Estados Unidos consider√≥ qui√©nes ser√≠an pol√≠ticamente leales a su imperio. Aunque Estados Unidos luch√≥ contra el genocidio de Hitler, sus propias fuerzas armadas siguieron segregadas racialmente. Y en 1942 Estados Unidos envi√≥ a los japoneses-americanos a campos de concentraci√≥n en la costa oeste, imitando a los gobiernos fascistas contra los que luchaban las tropas. Hubo poca oposici√≥n organizada a la guerra. Aun as√≠, muchos estadounidenses se resistieron. M√°s objetores de conciencia se negaron a luchar que en la Primera Guerra Mundial. Los afroamericanos cuestionaron el trato que recib√≠an de manos del gobierno de Estados Unidos. El Partido Socialista se manifest√≥ en contra de la guerra. Pero la mayor√≠a de los estadounidenses estaban del lado del gobierno, incluso cuando Estados Unidos comenz√≥ a bombardear ciudades alemanas y japonesas. Los bombardeos pretend√≠an erosionar la moral. Las v√≠ctimas m√°s frecuentes fueron los civiles. El bombardeo estadounidense de Hiroshima (Jap√≥n) en 1945 se produjo cuando Jap√≥n ya estaba preparado para rendirse. Alg√ļn autor se pregunta si Estados Unidos ya hab√≠a invertido demasiado en la bomba at√≥mica como para no utilizarla.

Cronología de la Historia Africana en el Contexto de la Segunda Guerra Mundial

Aqu√≠ se presenta la cronolog√≠a de la historia de √Āfrica en el contexto de la segunda guerra mundial, y los acontecimientos posteriores a √©sta.

Censura en la Segunda Guerra Mundial

La experiencia brit√°nica de la censura de seguridad durante la Segunda Guerra Mundial ofrece un estudio de caso convincente sobre el control de la informaci√≥n en una sociedad por lo dem√°s abierta que deber√≠a utilizarse para informar la pol√≠tica futura. El sistema autorregulado adoptado durante la Segunda Guerra Mundial garantiz√≥ una considerable libertad de prensa, pero se vio obstaculizado por la falta de planificaci√≥n y la escasa coordinaci√≥n entre la prensa y las autoridades competentes. El estudio del caso de la Segunda Guerra Mundial sugiere que los procedimientos de control de la informaci√≥n siempre ser√°n pol√©micos, pero que pueden tener m√°s √©xito mediante una cuidadosa planificaci√≥n y coordinaci√≥n, la participaci√≥n de una amplia gama de representantes y la conciencia del inter√©s p√ļblico en impartir y recibir informaci√≥n. Es leg√≠timo restringir la informaci√≥n en inter√©s de la seguridad nacional, pero s√≥lo cuando es estrictamente necesario y cuando existen salvaguardias para mantener la justicia abierta y la libertad de expresi√≥n.