Estados Unidos, Canadá y México fueron signatarios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), sustituido por el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). En 2006, el pacto abarcaba una economía combinada de más de 14 billones de dólares y una población de unos 435 millones de personas. En gran medida, el TLCAN representaba la incorporación de México en el Tratado de Libre Comercio (TLC) existente entre Canadá y Estados Unidos, que se firmó en enero de 1988 y entró en vigor un año después. Inicialmente, México buscaba un Tratado de Libre Comercio bilateral con Estados Unidos; los dos países anunciaron su intención de buscar un Tratado de Libre Comercio en junio de 1990, que se convirtió en el TLCAN cuando Canadá se unió al proceso varios meses después. Las negociaciones comenzaron en mayo de 1991 y concluyeron en agosto de 1992. El TLCAN, antes de su sustitución, tuvo un efecto positivo en el crecimiento económico de los tres países, pero sigue habiendo problemas. Aunque todos los países, en conjunto, se han beneficiado del acuerdo comercial regional, los beneficios agregados ocultan los problemas de ajuste que afectan a los miembros de cada sociedad. La solución a estos problemas para cada signatario podían estar, durante su vigencia, en las políticas nacionales que permiten a sus trabajadores, agricultores y empresas aprovechar las oportunidades creadas por el TLCAN y que permitían capacitar, reequipar y proporcionar apoyo a los ingresos de los afectados por la nueva competencia.