Ostracismo, en la antigua Grecia, era un procedimiento político que permitía desterrar temporalmente a un ciudadano considerado peligroso para el bienestar público. La antigua democracia griega tenía una serie de prácticas que la hacían muy diferente de los sistemas democráticos modernos. Se consideraba que las elecciones podían favorecer a los más conocidos, normalmente los más ricos y mejor educados, lo que daba lugar a la oligarquía. Por ello, la selección de los ciudadanos para los cargos públicos se realizaba por medio de sorteos, con el fin de aumentar las posibilidades de éxito de los ciudadanos corrientes y pobres.
Hubo algunas votaciones para puestos que requerían una experiencia especial, por ejemplo, el liderazgo militar. Sin embargo, el corolario era un severo castigo por el desempeño inadecuado de los elegidos, a menudo la muerte. También había votaciones para la “deselección” a través de la posibilidad anual de un “ostracismo”, en el que los ciudadanos podían anotar cualquier nombre y el “ganador” era enviado al exilio durante diez años, terminando así su carrera política. Parece que este procedimiento se ideó para resolver los puntos muertos en la política y el liderazgo sobre cuestiones muy importantes y altamente divisivas, especialmente en la política exterior.