Relación Iglesia-Estado
Cuando se objetó que el poder de atar y desatar, totalmente distinto del poder temporal, había sido dado por Jesús a sus apóstoles, algunos teólogos de esta escuela replicaron que el poder de atar y desatar había descendido, no al clero, sino a todo el cuerpo de hombres cristianos, y debía ser ejercido por el primer magistrado como representante de la sociedad. Cuando se objetó que San Pablo había hablado de ciertas personas a las que el Espíritu Santo había hecho supervisores y pastores de los fieles, se respondió que el rey Enrique era el mismo supervisor, el mismo pastor que el Espíritu Santo había designado, y al que se aplicaban las expresiones de San Pablo. Con el tiempo, algunas de estas situaciones fueron mejorando. Véase asimismo más sobre esta materia y algunas cuestiones conexas, información sobre la Iglesia de Inglaterra.