Este texto se ocupa de los cambios en la familia a través del tiempo. No hay un solo tipo de familia que haya existido a lo largo de la historia. Las familias siempre reflejan las fuerzas tecnológicas, económicas y culturales de sus sociedades. Por ejemplo, después de la Segunda Guerra Mundial, en Europa la gente empezó a casarse antes, las tasas de divorcio se dispararon pero luego bajaron, y las tasas de natalidad empezaron a aumentar, aunque sin el mismo tipo de baby boom que en Estados Unidos. Las familias encabezadas por hombres que eran el único sostén de la familia se hicieron más numerosas. La vuelta de las familias europeas a los patrones tradicionales que habían ido desapareciendo en el siglo XX empezó un poco más tarde que en Estados Unidos y terminó también más tarde. Tras el caos de la Segunda Guerra Mundial, volvió la presión social que dictaba un camino de expectativas de género, aunque de forma temporal. Lo que vemos, ya desde fines de los años 90, como cambios continuos y emergentes es que las mujeres, y cada vez más los hombres, no seguirán encajonados en las normas de género tradicionales, realizando todas las tareas domésticas porque se espera que lo hagan, o asumiendo toda la carga de mantener a la familia.