La conquista es un tipo de violencia fundacional, de hecho quizás el tipo paradigmático. Es fundacional en la medida en que introduce una ruptura política, lo que Maquiavelo ha llamado “nuevos modos” y “nuevos órdenes”. Las conquistas inauguran nuevos derechos y obligaciones; con frecuencia borran las costumbres y convenciones políticas, jurídicas y sociales y consagran nuevos privilegios y autoridades. Por cada narración de triunfo y esperanza contada por el conquistador hay una contra-narrativa de derrota y desesperación contada por el conquistado. Foucault describe los discursos de conquista que surgieron en la Inglaterra y la Francia del siglo XVII como contrahistorias que desafían la unidad del Estado soberano y la universalidad de la ley. En opinión de Foucault, los relatos ingleses sobre la conquista normanda y los franceses sobre cómo los francos sometieron a los galos funcionaron como impugnaciones de los discursos políticos hegemónicos inglés y francés. Estos relatos de conquista desafiaron las representaciones oficiales del Estado y el derecho hasta el punto de hacer que la sociedad estuviera marcada por una división binaria entre conquistadores y conquistados. Las acciones de los conquistadores españoles en América han sido enjuiciadas desde enfoques muy distintos, como expone este texto. La conquista también justifica la rebelión y la insubordinación y que, a partir del siglo XVII, ofrece un esquema interpretativo para contar un relato alternativo. Tras la conquista de México y otras tierras americanas por parte de España, estos acontecimientos inspiraron libros, pinturas y otros registros históricos y artísticos. En esta sección se encuentran materiales que ilustran estas interpretaciones. Algunos de estos artículos destacan los esfuerzos de Bartolomé de las Casas (1474-1566), uno de los primeros historiadores españoles y misionero dominico en América, por persuadir al Imperio español de que los pueblos indígenas merecían un trato humano. También se presentan las espectaculares pinturas de la Conquista de México creadas en el siglo XVII, que captan el dramatismo del encuentro original tal y como lo imaginaron e interpretaron los artistas 150 años después.