El comienzo de la guerra de Corea, en junio de 1950, convenció a los aliados de que los soviéticos podían actuar contra una Alemania dividida, y de ahí la importancia del nacimiento de la OTAN como una promesa americana de defensa a Europa. El resultado fue no solo la creación de un sistema de comando militar, sino también la expansión de la organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El alcance soviético de la paridad (véase más en esta plataforma) en armamento nuclear con Occidente difundió entre los europeos el temor de que Estados Unidos no cumpliera con su compromiso. La década de 1960 se caracterizó en la OTAN por dos procesos consecuentes: la retirada de Francia, bajo la presidencia de Charles de Gaulle, de la organización, aunque no de la alianza, en 1966; y la creciente influencia de las naciones más pequeñas, que buscaban en la OTAN tanto un instrumento de disuasión como de defensa. La década de 1980 comenzó con una crisis cada vez más profunda entre Oriente y Occidente. El Tratado INF fue un presagio de la crisis del Pacto de Varsovia.