Este texto se ocupa de la compensación a los deportistas universitarios. ¿Deben los jugadores beneficiarse del uso de sus nombres e imágenes? A medida que el deporte universitario se ha convertido en una industria multimillonaria, la presión para permitir que sus atletas reciban una parte de esos ingresos ha cobrado impulso en los ámbitos legislativo y judicial. En el último año, tres estados han promulgado leyes que permiten a los deportistas universitarios beneficiarse del uso de sus nombres, imágenes y parecidos (NIL), y otros 31 están considerando la posibilidad de promulgarlas. Esta tendencia pone en tela de juicio el principio de estricto amateurismo que desde hace tiempo aplica la National Collegiate Athletic Association (NCAA). El impulso para el cambio está impulsado en parte por la cantidad de dinero que los programas deportivos universitarios ganan ahora por los derechos de transmisión, la venta de entradas y las donaciones: 14.800 millones de dólares solo durante el año escolar 2017-18. Además, los estudios han mostrado una gran disparidad entre lo que los jugadores reciben en becas y lo que los departamentos deportivos gastan en sí mismos. La NCAA argumenta que las leyes que permiten a los atletas beneficiarse de sus actuaciones universitarias plantean problemas constitucionales, borrarían la distinción entre el atletismo universitario y el profesional y darían a algunas escuelas una ventaja injusta de reclutamiento.