Naturaleza de la Empresa
La empresa puede considerarse como una red de inversiones en conocimientos específicos de múltiples partes interesadas. Combinando estas inversiones, las empresas producen un valor sinérgico que no puede realizarse a través de los intercambios de mercado. Varios autores identifican tres retos genéricos para esta creación conjunta de valor en las empresas. En primer lugar, la creación de valor de las empresas está pasando de basarse en activos tangibles a basarse en activos intangibles. El énfasis en los activos intangibles y las inversiones mutuas específicas de la empresa por parte de los seres humanos sólo puede gestionarse de forma imperfecta a través de contratos formales y requiere, además, depender de relaciones basadas en la confianza. En segundo lugar, junto a la producción, la contratación formal se ve complicada por la estructura de responsabilidad, que es cada vez más compleja a medida que la presión social y las preocupaciones medioambientales dan lugar a una reconsideración fundamental de la posición de la empresa en la sociedad. Las empresas tienen que rendir cuentas frente a una mayor diversidad de necesidades (privadas y públicas) en todo el mundo, tanto por parte de las partes interesadas internas como externas, y de ahí su mayor contribución a la hora de abordar las necesidades sociales y proporcionar bienes y servicios (semi)públicos en diferentes segmentos del mundo. En tercer lugar, las redes de partes interesadas hacen que los límites de las empresas se desvanezcan. La creación de valor corporativo requiere la participación activa y el compromiso de múltiples partes interesadas internas y externas.