África, considerada por la mayoría de los estudiosos como el lugar de origen de toda la humanidad, se caracteriza por numerosas regiones políticas y culturales, que reflejan su diversa gama de historias, etnias, idiomas, creencias, actitudes y comportamientos. Sus diversos sistemas espirituales indígenas, tradicionalmente llamados religiones indígenas africanas o religiones tradicionales africanas, son muy variados. El reflejo más fuerte de las religiones indígenas africanas es evidente en aquellas antiguas culturas basadas en la tierra que remontan su origen histórico a 60.000 años atrás en el sur de África, como el pueblo San, y aquellas que se han negado a asimilarse a las modernas culturas occidentales, incluyendo los Tuareg de África del Norte, un pueblo matrilineal; los Maasai, Samburu y Ogiek de África Oriental; y los Bambuti de África Central, un grupo basado en los bosques. Las culturas de estos pueblos antiguos están arraigadas en la tradición y han resistido a las presiones gubernamentales y culturales dominantes para que renuncien a sus tradiciones y formas históricas.