Trabajo de Fábrica
Desarrollada por el ingeniero estadounidense Frederik Taylor en el umbral del sigo XX, la “organización científica del trabajo” transformó duraderamente la producción en las fábricas. Desde entonces, los movimientos de los obreros comenzaron a cronometrarse, los gestos innecesarios comenzaron a perseguirse y el ritmo de trabajo continuó subiendo sin cesar, todo ello con el objetivo de aumentar el rendimiento. De esta manera, la preocupación por la eficacia, hasta el momento aplicable a las máquinas, empezó a extenderse al trabajo humano.