En términos institucionales, el sector público engloba las actividades económicas de todos los organismos públicos, la general y la local (incluyendo los municipios). También incluye las instituciones públicas autónomas, como los Ferrocarriles nacionales, los hospitales y las universidades. Las empresas propiedad de los poderes públicos, como Correos, la Radio y Televisión pública, los servicios industriales o las centrales eléctricas, suelen considerarse incluidas si ocupan una posición de monopolio y los precios son fijados por el Estado. Las empresas públicas, o empresas participadas por el Estado pero que deben competir en el mercado libre, generalmente ya no se asignan al Estado.
El sector público corresponde a las actividades económicas (producción y prestación de servicios) que son competencia de las autoridades. Algunos autores añaden a esto la actividad reguladora del Estado. El sector público es una parte importante de la economía, y se integra en ella de varias maneras, como se describe aquí.