Mahoma
Numerosos especialistas modernos se han mostrado dispuestos a reconocer que los relatos de la vida de Mahoma son auténticos en esencia (dejando al margen una cierta cantidad de material legendario, algunos milagros y elementos sobrenaturales). Hasta la Hégira, hasta los cincuenta y un años, el carácter del fundador del Islam es materia de especulación y disputa. A partir de entonces sale a la luz. Descubrimos a un hombre de gran poder imaginativo. Tras muchos enfrentamientos con La Meca, hicieron un tratado con él y sus seguidores de Medina. La esencia del acuerdo era que los fieles debían girar hacia La Meca cuando rezaran en lugar de volverse hacia Jerusalén, como habían hecho hasta entonces, y que La Meca debía ser el centro de peregrinación de la nueva fe. Mientras la peregrinación continuara, a los hombres de La Meca, al parecer, no les importaba mucho si la multitud se reunía en nombre de un dios o de muchos. Mahoma tenía cada vez menos esperanzas de lograr una amplia conversión de los judíos y los cristianos, y estaba dejando de insistir en su idea de que todas estas religiones adoraban realmente al mismo Dios único.