Guerra del Golfo Pérsico
Desde una óptica superficial, la invasión de Iraq parecía una secuela de la guerra del Golfo Pérsico de 1990. Pero en un nivel más profundo, la invasión de 2003 era algo muy distinto. La Guerra del Golfo Pérsico fue el enfrentamiento militar librado principalmente en Kuwait e Irak durante enero y febrero de 1991, bajo el mando del general estadounidense H. Norman Schwarzkopf. Para reafirmar el poderío militar estadounidense, la administración Bush lanzó dos guerras, una en Panamá y otra en Irak. La guerra de Panamá fue breve. Pero la Guerra del Golfo en Irak proporcionó la oportunidad que la administración quería. Irak había invadido a su vecino Kuwait, un país rico en petróleo, en 1990. Estados Unidos quería defender sus recursos petrolíferos en el extranjero. Al mismo tiempo, Bush necesitaba un impulso de popularidad para las elecciones de 1992. El público no estaba entusiasmado con la acción militar. Tampoco lo estaba el Congreso, pero Bush insistió y Estados Unidos entró en guerra. Esta vez el gobierno controló la difusión de la información, pues no quería revelar las atrocidades y poner a la opinión pública en contra de la guerra. Los principales medios de comunicación elogiaron la participación de Estados Unidos en Irak. Y aunque el gobierno habló de derrocar al dictador iraquí Saddam Hussein, lo mantuvo en el poder para equilibrar el régimen de Irán. La guerra se cobró miles de vidas, incluidas las de los niños, y desató una oleada de sentimientos racistas en Estados Unidos contra los árabes americanos. Aunque los principales medios de comunicación hablaron bien de la victoria estadounidense en la guerra, la poeta June Jordan (1936-2002) comparó la victoria militar con una droga adictiva y temporal.