La definición más utilizada de la pobreza es la falta de ingresos; más concretamente, tener unos ingresos inferiores a una cantidad (el umbral de pobreza) que se considera necesaria para un nivel mínimo aceptable de bienestar material. Sin embargo, los ingresos son sólo un medio para alcanzar un fin. Hay medidas más directas de la calidad de vida, como la salud, la educación y posiblemente la libertad de expresión. Las estimaciones de la pobreza también hacen referencia regularmente a las tasas de mortalidad, la escolarización y la alfabetización. La pobreza puede definirse y medirse en un sentido relativo (privación en comparación con las normas sociales) o en un sentido absoluto (privación en comparación con la posibilidad de cubrir las necesidades básicas “objetivas” de alimentación, vestido y vivienda). Los debates sobre la pobreza global o mundial (o global) se han decantado por una definición absoluta de la misma, relegando implícitamente las preocupaciones sobre la distribución de los ingresos a un segundo plano.