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Filosofía Medieval

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Filosofía Medieval

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la filosofía medieval. Nota: puede interesar asimismo la información relativa a:

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La Filosofía Medieval

La filosofía que se practica durante la Edad Media en el mundo cristiano occidental, denominada propiamente filosofía escolástica, o simplemente Escolástica. Tradicionalmente, y por razones de simple sistematización, se excluye impropiamente de esta denominación a la filosofía desarrollada durante el mismo período de tiempo en el mundo oriental o la filosofía occidental desplegada por árabes (filosofía árabe) y judíos (filosofía judía).

La filosofía medieval cristiana se caracteriza por su carácter religioso y su orientación hacia la teología, que se pone de manifiesto ya en el título de una obra de Anselmo de Canterbury, Proslogion: Fides quaerens intellectum, la fe que busca comprender. La filosofía escolástica es, inicialmente y en el fondo, comprensión de la fe (intellectus fidei).

Nacida de las escuelas palatinas, conventuales y catedralicias, y definida como lo que llegó a ser en su época de apogeo o florecimiento, el s. XIII, siglo también de las universidades medievales, se desarrolla históricamente en tres períodos o fases, preparados por un período de iniciación de sus bases:

El primer período, que abarca la Alta Edad Media y los siglos XI y XII, comprende las raíces lejanas de la filosofía medieval y los iniciadores de la Escolástica. Boecio (480-524), por sus comentarios a las Categorías y a De interpretatione de Aristóteles y, sobre todo, por su Consolación de la filosofía (una página de la cual aparece en el grabado de la izquierda), puede considerarse el iniciador de la tradición europea latina de transmitir la cultura griega (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Autor también de obras teológicas, como De Trinitate y La fe católica, prefigura lo que serán en su mayoría los filósofos medievales latinos: filósofos y teólogos a un tiempo (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A él se debe el comienzo de una discusión que entretuvo y comprometió a todas las generaciones sucesivas de escolásticos: la disputa de los universales. Es también autor de la distinción, que Heidegger hizo famosa, entre “ser” y “ente”.

Tras la muerte de Boecio, “último de los romanos”, se impone en Roma la oposición a la filosofía que ya hizo evidente Justiniano con el decreto de cierre, en 529, de las escuelas filosóficas de Atenas. Con el dominio de los emperadores bizantinos sobre Roma, España y el norte de África, desaparecen las figuras filosóficas de la vida pública, a excepción del monje Casiodoro, Flavius Magnus Aurelius Cassiodorus Senator (ca. 490-583), a quien la tradición otorga el título de “salvador de la civilización occidental”, y que funda el Monasterium Vivariense, en Vivarium, Calabria, en sustitución de la escuela que no le es posible fundar.

En la época inmediata que sigue al dominio bizantino en occidente, tras la conquista de Italia por los lombardos, la reorganización del reino visigodo en España y la unificación de los reinos galos por los francos, la filosofía, y el saber, continúan ausentes de la sociedad: solo los monasterios esparcidos por toda Europa -que se difunden con fuerza a partir del s. V- mantienen los restos de cultura, que por aquella época se ha separado ya totalmente del mundo griego, y en ellos se cultivan los rudimentos de una filosofía que se desarrollará crecientemente a la sombra de la teología.

Isidoro de Sevilla (ca. 560-633) y Beda el Venerable (672-735) son los únicos nombres relevantes de esta época.

La ascensión de los carolingios supone el primer renacimiento que pone en marcha la cultura de la Edad Media; el segundo lo iniciará, en el s. XII, la llegada a occidente de las obras de Aristóteles. El Renacimiento Carolingio, promovido por Carlomagno (768-814), abre los monasterios y las catedrales a la enseñanza, a imitación de la Schola Palatina instituida en palacio en torno a Alcuino de York, Pablo Diácono, Paulino de Aquileya, Teodulfo o Eginardo. La enseñanza que contempla esta reforma es la difusión de los conocimientos básicos de las artes liberales. La filosofía es, exclusivamente, fenómeno de la corte palatina y del interior de los monasterios. Carlos el Calvo, reafirma hacia el 850 la reforma carolingia y llama, como maestro de la Escuela Palatina, al más grande autor de esta época: Juan Escoto Eriúgena (ca. 810-870), originario de Irlanda, “hijo del Eire”, es propiamente un teólogo, que introduce en occidente tradiciones griegas, provenientes sobre todo de Gregorio de Nysa, Dionisio Areopagita y Máximo el Confesor. Concede, no obstante, un papel importante a la filosofía, que identifica con la dialéctica, la “madre de las artes” y hasta afirma que nemo intrat in coelum nisi per philosopiam [nadie va al cielo sino a través de la filosofía]; su libro, Peri physeon, con su división de la naturaleza, alcanza una gran difusión, pese a ser condenado por el concilio de París de 1210 y por Honorio III (1225), a lo largo de toda la Edad Media, principalmente en la época de la Escolástica tardía.

La primera escolástica

En el s. XI, según los medievalistas, se ponen los cimientos de lo que será propiamente el pensamiento medieval: históricamente siglo del enraizamiento del sistema feudal, de la primera cruzada, de la cuestión de las investiduras, de la aparición de nuevas órdenes religiosas (cluniacenses, cartujos, cistercienses) es, desde el punto de vista de la filosofía, la época de las mal llamadas discusiones entre “dialécticos” y “antidialécticos” y, sobre todo, la época de Anselmo de Canterbury, considerado uno de los verdaderos iniciadores de la filosofía escolástica, junto con Abelardo, Bernardo de Claraval y Ricardo y Hugo de Saint-Victor.

Las luchas entre dialécticos y antidialécticos no significan un enfrentamiento entre partidarios de la dialéctica, los filósofos, y teólogos, sino discusiones entre teólogos que dan, o no, valor a la dialéctica, a la filosofía, o al razonamiento discursivo aplicado a la teología. Entre los dialécticos destaca Berengario de Tours (ca. 1005-1088); entre los antidialécticos, Pedro Damiano (1007-1072) y Lanfranco de Pavía (ca. 1010-1089). La ocasión de las discusiones la proporciona la distinta manera de abordar cuestiones teológicas, como la omnipotencia divina o la presencia real en la eucaristía; son los primeros enfrentamientos importantes entre fe y razón, dogma y dialéctica.

A Anselmo de Canterbury o de Aosta (1033-1109), debe la historia de la filosofía el conocido slogan escolástico de la “fe que busca entender” (fides quaerens intellectum), resumen de lo que será llamado método escolástico, teorías sobre el significado y la referencia (De grammatico) y, sobre todo, el conocido argumento ontológico, sobre el que discute no solo la Edad Media, sino también Descartes, Kant, Hegel y los lógicos modernos.

El siglo XII representa la entrada en contacto con el mundo del islam. Los traductores de Toledo introducen masivamente las obras de Aristóteles, Avicena, Averroes y otros.

Los escolásticos asumen la tarea de repensar en cristiano el pensamiento aristotélico que les llega por vía árabe. Se produce, así, por la introducción de las obras de Aristóteles sobre todo, el segundo renacimiento medieval del s. XII, que desembocará, en el s. XIII, en el apogeo de la Escolástica y la configuración de sus grandes escuelas, el tomismo y el escotismo.

Le precede un interés creciente por la lógica aristotélica, conocida por las traducciones de Boecio, cuyo uso teológico rechazará la teología mística que se cultiva en los monasterios. Es época de florecimiento de las escuelas catedralicias. Los clérigos seculares -ni religiosos ni monjes- se dedican más bien a las artes liberales. La escuela de Chartres y la de Saint-Victor, en París, cultivan cierto platonismo, pero no descuidan el quadrivium.Entre las Líneas En el mismo París nacen escuelas, situadas a la orilla izquierda del Sena, en las que se cultiva preferentemente la dialéctica y se sigue la lógica de Aristóteles; entre ellas destaca la de Pedro Abelardo (1079-11423), discípulo de Guillermo de Champeaux, iniciador de la escuela de Saint-Victor. Frente a esta figura notable, se alza la no menos importante de Bernardo de Claraval (1090-1153), severamente crítico con la dialéctica, y la del propio Abelardo.

Pedro Lombardo (ca. 1100-1164) es el iniciador de la manera sistemática de hacer teología y, por lo mismo, iniciador del método escolástico. Sus Cuatro libros de las Sentencias constituyen el modelo, o el manual, sobre el que disertarán todos los escolásticos posteriores.

Sin la entrada masiva de obras greco-árabes a través de las escuelas de traductores, no habría existido el contacto, transformador para la filosofía medieval cristiana, con las filosofías árabe y judía y, a través de ellas, con la aristotélica. Los principales centros de traducción surgen en Toledo, sobre todo, Palermo, Nápoles, Roma y Oxford. Entre los traductores destacan Gerardo de Cremona, conocedor del árabe y del griego, que se instala en Toledo de 1167 a 1175; Juan Hispano, sefardí convertido, que además de traductor es autor de obras originales, que trabaja en Toledo hacia 1130; Domingo Gundisalvo, que vive en Toledo entre 1130 y 1180 y que traduce directamente del árabe la Metafísica de Avicena. Miguel Escoto y Guillermo de Moerbecke (1260-1285) pertenecen ya al s. XIII; el primero traduce a Averroes y se traslada posteriormente a Nápoles y el segundo, que trabaja en Roma, pone a disposición de Tomás de Aquino los textos griegos de Aristóteles. Palermo es el centro principal de las traducciones del griego y, en Oxford, Roberto Grosseteste dirige también un centro de traducciones.

Las obras de Aristóteles conocidas hasta este momento en el occidente eran únicamente la traducción y los comentarios hechos por Boecio a las Categorías y al De interpretatione. Hacia 1130 se conocen, ya traducidas, las restantes obras del Organon: Analíticos primeros, Analíticos segundos, Tópicos y Argumentos sofísticos. Entre 1150 y 1250 se traducen y conocen en todo el mundo medieval las restantes obras aristotélicas de física, metafísica, psicología y ética, que en París se conocen en su globalidad ya desde 1200.

El apogeo de la Escolástica

La Iglesia no recibe bien a Aristóteles: pronto va a prohibirse, en París en 1210, leer en las facultades los libros de física de Aristóteles y, en 1231, el papa Gregorio IX los prohíbe de nuevo “mientras no se corrijan”. La facultad de artes de París, en cambio, los va a recibir con entusiasmo y obligará a sus profesores a leerlos y comentarlos (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Así nace el averroísmo latino.

El s. XIII contempla los fracasos de la cristiandad en las últimas cruzadas (s.V-VIII) y su sustitución por la persecución de cátaros y albigenses, la aparición de las órdenes religiosas de los dominicos de Domingo de Guzmán (1217) y de los franciscanos de Francisco de Asís (1223), la creación de las universidades, que desempeñaron un papel crucial en toda la cultura medieval, pero sobre todo en la filosofía escolástica y el desarrollo del método escolástico de enseñanza, y el desarrollo y florecimiento de una abundante producción literaria compuesta de Comentarios al libro de las sentencias, cuestiones, Sumas de teología y otras clases de obras, sumamente características de la Escolástica. Es el siglo, además, de las grandes escuelas filosófico-teológicas, de donde han surgido los autores escolásticos de mayor relieve: Alberto Magno (ca. 1200-1280), dominico, hombre de amplísima cultura que proyecta la tarea de introducir la filosofía aristotélica en todos los ámbitos posibles; Buenaventura de Bagnoregio (1217-1274), franciscano, seguidor de Agustín de Hipona, Avicena y Dionisio Areopagita y fundador de la escuela franciscana; Tomás de Aquino, discípulo de Alberto Magno, que asume la labor de cristianizar el pensamiento aristotélico, y cuyas doctrinas la Iglesia católica adopta (a partir del s. XIV) como las más adecuadas para la explicación de los dogmas cristianos.

La Escolástica tardía

El s. XIV, mal llamado “época de decadencia” o siglo de la “crisis de la Escolástica”, es más bien tiempo de renovación social, política y filosófica: son las vísperas de un “renacimiento” (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Aunque la escuela dominicana, o la filosofía de Tomás de Aquino, se fortalece de un modo creciente, surge con fuerza una nueva escuela franciscana, protagonizada por Juan Duns Escoto y Guillermo de Occam, que se opone a ella en muchas cuestiones. Tomismo y escotismo, escolásticamente enfrentados durante siglos, escribirán las páginas posteriores de la historia de la Escolástica. El realismo de Duns Escoto, que supone una interpretación de Aristóteles que no sigue las pautas trazadas por Tomás de Aquino, y el nominalismo de Guillermo de Occam resultan de una modernidad sorprendente.

Aprovechando la coyuntura (luchas entre el papa Juan XXII y el emperador de Alemania, Luis IV de Baviera), el averroísmo latino aplica sus principios al terreno de la política, lo que representa la aparición de una filosofía política que se plantea los problemas que surgen entre el poder civil y el poder religioso: Marsilio de Padua, Juan de Jandun y el mismo Guillermo de Occam teorizan sobre ellos.

La física, que se desarrolla tanto a partir del quadrivium como de las obras de Aristóteles y de la cosmología y astronomía árabes, se bifurca en dos modelos: 1) el de los calculatores de Oxford, que representan un recurso a las matemáticas y a los experimentos solo imaginados, y 2) el de Juan de Buridán (ca. 1300-1358), basado en la física del impetus y en cierta independencia respecto de Aristóteles; Nicolás de Oresme (ca. 1325-1382) participa de ambos modelos.

Fuente: Diccionario de filosofía, 1996-99. Empresa Editorial Herder S.A., Barcelona (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Autores: Jordi Cortés Morató y Antoni Martínez Riu.

Filosofía medieval (Historia)

Filosofía medieval, conjunto de sistemas, doctrinas y teorías que, en el ámbito de la filosofía, fueron formuladas durante la edad media.

Filosofía medieval: Autores (Historia)

La obra filosófica de los escritores judíos que vivían en países musulmanes y escribían fundamentalmente en árabe (entre ellos Maimónides, Moisés Nahmánides, Yehuda ha-Leví y Solomon ben Yehuda Ibn Gabirol), y la de los filósofos musulmanes (como Averroes, Avicena, Alfarabí y Al-Kindi) sufrió una acerba réplica teológica debido a los conflictos existentes entre las diversas creencias religiosas y las nuevas especulaciones metafísicas (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Así pues, solo la tradición filosófica cristiana sobrevivió hasta el final del periodo medieval, en parte debido a que los pensadores cristianos se mostraron menos atrevidos a la hora de afrontar los conflictos entre razón y religión que sus colegas judíos y musulmanes (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Algunos de los filósofos cristianos más importantes, aparte de los mencionados y por mencionar, fueron Pedro Abelardo, san Anselmo, Juan Escoto Eriúgena y Juan Duns Escoto. [1]

Filosofía medieval: Fuentes

Las cuatro fuentes principales de la filosofía medieval fueron la filosofía clásica y las tres religiones más importantes de la época: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Aunque el neoplatonismo tuvo cierta influencia, especialmente en algunos pensadores islámicos tempranos, Platón fue una figura mucho menos relevante que Aristóteles. Al principio de este periodo, la mayoría de la obra de Aristóteles se había perdido en Europa, pero a partir del siglo XII, los musulmanes redescubrieron gran parte de ella al entrar en contacto con la filosofía griega durante la expansión del islam.

Filosofía medieval: Precisiones terminologicas (Historia)

Es difícil definir el concepto “filosofía medieval”.Entre las Líneas En primer lugar, el término “medieval” es en sí mismo vago a efectos filosóficos. Una convención aceptada generalmente engloba bajo este epígrafe el periodo comprendido entre Boecio (siglo V) y Guillermo de Ockham (siglo XIV). Es decir, más de 800 años de la historia del mundo occidental. Esto último, a su vez, aparta de nuestro campo de estudio casi todo el pensamiento medieval ajeno a Europa o al mundo islámico.

En segundo lugar, el término “filosofía” se aplicaba en la edad media a un amplio abanico de saberes, desde la astronomía a la teología, pues se usaba como sinónimo de “sabiduría” o “conocimiento”. Por tanto, el término “filosofía” se utiliza aquí en su sentido moderno, para referirse a la investigación rigurosa de cualquier asunto al nivel más abstracto y general y no a sistemas de pensamiento (independientemente de su complejidad o sofisticación) consistentes en opiniones sobre la naturaleza de las cosas o reglas acerca de cómo debería vivir el ser humano.[2]

Otra Información en relación a Filosofía medieval

Filosofía medieval: Temas

(…) En el contexto cristiano, esta tradición filosófica se conoce por el nombre de escolasticismo o escolástica, la filosofía de escuelas y escolares.

Buena parte de las obras del periodo surgieron a partir del estudio de las obras de Aristóteles y de los distintos intentos para aplicar su pensamiento a la teología (ejemplos paradigmáticos de ello fueron san Buenaventura y santo Tomás de Aquino, autor de una de los textos filosóficos medievales más importantes: Summa Theologiae, 1265-1273). No se ponía excesivo énfasis en la originalidad, pero sí existió una cierta tendencia progresiva hacia la elaboración de un pensamiento caracterizado por un mayor grado especulativo (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Algunos temas de importancia, también para escuelas posteriores, fueron el debate entre realismo y nominalismo, la relación entre fe y razón, y el desarrollo de un léxico técnico filosófico a partir del cual poder asentar la especulación lógica y metafísica.

El relativamente lento desarrollo de la filosofía medieval hizo que ésta se viera finalmente superada, a partir del siglo XIV, por el avance más acelerado de las ciencias físicas y políticas.Entre las Líneas En filosofía, el renacimiento se caracterizó por los trabajos de Francis Bacon, Nicolás de Cusa y Nicolás Maquiavelo, y por un desplazamiento del interés medieval por el aristotelismo hacia la recuperación del platonismo.

Durante el periodo renacentista

No obstante, la filosofía hizo escasos progresos durante el periodo renacentista, que normalmente es considerado como un interregno entre la filosofía medieval y la filosofía moderna. El comienzo de esta última suele ser delimitado a partir de la obra de René Descartes (véase), en parte basada en el rechazo de buena parte del bagaje escolástico.[3]

Escolasticismo

En el siglo XI se produjo un resurgir del pensamiento filosófico, fruto del creciente encuentro entre las diferentes regiones del mundo occidental y el despertar del interés por las culturas ignotas que culminaría en el renacimiento. Los trabajos de Platón, Aristóteles y otros sabios griegos fueron traducidos por investigadores académicos musulmanes y se conocieron en el Occidente cristiano gracias a las aportaciones de los filósofos de al-Andalus y a distintas traducciones del árabe al latín realizadas en los reinos cristianos de la península Ibérica. Los filósofos musulmanes, judíos y cristianos interpretaron y clarificaron esos escritos en una tentativa por conciliar la filosofía con la fe religiosa y dotar de pilares racionales a sus creencias religiosas. Su trabajo cimentó el escolasticismo.

El pensamiento escolástico estuvo menos interesado en descubrir nuevos datos y principios que en demostrar la verdad de los credos ya consolidados. Su método fue, por lo tanto, dialéctico o discursivo. El interés por la lógica del discurso llevó a importantes avances tanto en lógica como en teología. El médico persa del siglo XII Avicena integró el neoplatonismo y las ideas aristotélicas con la doctrina religiosa musulmana, mientras que el poeta judío Solomon ben Yehuda ibn Gabirol elaboró una síntesis semejante entre el pensamiento griego y el judaísmo. El teólogo y filósofo escolástico san Anselmo adoptó la idea agustiniana de la relación entre fe y razón, y relacionó el platonismo con la teología cristiana. San Anselmo, que actuaba siguiendo la teoría de las ideas de Platón, se mostró a favor de la existencia separada de los universales o las propiedades comunes de las cosas. De esta forma, estableció la posición del realismo lógico en uno de los debates más conflictivos y trascendentes de la filosofía medieval, el de los universales.

La concepción contraria, conocida como nominalismo, fue formulada por el filósofo escolástico Roscelino, quien afirmó que solo existen los objetos individuales, concretos, y que los universales (formas e ideas, mediante las que se clasifican las cosas particulares) constituyen meros sonidos o signos en vez de sustancias intangibles. Cuando afirmó que la Trinidad tiene que consistir en tres existencias separadas, sus ideas fueron condenadas por heréticas y fue obligado a retractarse en 1092. El teólogo francés Pedro Abelardo, cuyo trágico romance con Eloísa en el siglo XII alimentó una de las historias de amor más memorables del medievo, propuso un compromiso entre realismo y nominalismo conocido como conceptualismo, según el cual los universales existen en las cosas particulares como propiedades y fuera de las cosas como conceptos en la mente (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Abelardo mantenía que la religión revelada tiene que ser justificada por la razón. Fundamentó una ética basada en la conciencia personal que anticipó el pensamiento protestante.

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El jurista, físico y teólogo hispanomusulmán Averroes (el filósofo islámico más conocido de la edad media) hizo que la ciencia y el pensamiento aristotélico tuvieran gran influencia en el mundo medieval gracias a sus lúcidos y investigadores académicos comentarios de la obra de Aristóteles. Fue conocido como El Comentador entre los muchos escolásticos que consideraban a Aristóteles como El Filósofo (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Averroes intentó superar las contradicciones entre la filosofía aristotélica y la religión revelada distinguiendo entre dos sistemas de verdad separados: un cuerpo científico de verdades basado en la razón y un cuerpo religioso de verdades inspirado en la revelación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre la revelación). Su idea de que la razón tiene preferencia sobre la religión le llevó en 1194 al exilio. La llamada doctrina de la doble verdad de Averroes influyó sobre numerosos filósofos musulmanes, judíos y cristianos, pero también fue rechazada por muchos otros autores y se convirtió en un importante problema filosófico en el ámbito de la cultura medieval. [rtbs name=”historia-medieval”] Averroes desarrolló este análisis de las relaciones entre filosofía y fe religiosa en una de sus principales obras originales, Tahafut al-Tahafut (La destrucción de la destrucción).

El filósofo hispanojudío Maimónides (una de las figuras más destacadas del pensamiento judaico), al igual que Averroes, unió la ciencia aristotélica con la religión, pero rechazó la idea de que ambos sistemas contrarios pudieran ser verdaderos.Entre las Líneas En su Guía de perplejos (c. 1190) intentó dar una explicación racional a la doctrina judaica y defendió las creencias religiosas (como la de la creación del mundo) que entraban en conflicto con la ciencia aristotélica solo cuando estuvo convencido de que faltaban evidencias decisivas en el sustrato de ambas posturas.

En el siglo XIII el teólogo escolástico inglés Alejandro de Hales y el filósofo escolástico italiano san Buenaventura fundieron los principios platónicos y aristotélicos e introdujeron la idea de que el alma es forma y sustancia a la vez (o sustancia no material), para explicar su naturaleza inmortal. La idea de san Buenaventura tendió hacia el misticismo panteísta al hacer del fin de la filosofía la unión extática con Dios.

El filósofo escolástico alemán san Alberto Magno fue el primer filósofo cristiano que aprobó e interpretó la totalidad del pensamiento aristotélico. Estudió y admiró los escritos de los aristotélicos musulmanes y judíos, que conoció por los trabajos de la Escuela de Traductores de Toledo, y escribió comentarios enciclopédicos sobre Aristóteles y la ciencia natural de su tiempo. El monje inglés Roger Bacon, uno de los primeros escolásticos que mostró interés por la ciencia experimental, advirtió que quedaba mucho por aprender aún sobre la naturaleza. Criticó el método deductivo de sus contemporáneos, así como la confianza de éstos en la autoridad del pasado, proponiendo un nuevo método de investigación basado en la observación controlada.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

La mayor figura intelectual de la edad media fue santo Tomás de Aquino, monje dominico que estudió con san Alberto Magno, a quien siguió hasta Colonia en 1248. Santo Tomás de Aquino unió la ciencia aristotélica y la teología agustiniana en un amplio sistema de pensamiento que más tarde se convirtió en la filosofía autorizada de la Iglesia católica. Sus obras más importantes, Summa Theologiae y Summa contra Gentiles, donde presenta una estructura de ideas convincente y sistemática, siguen ejerciendo en la actualidad una poderosa influencia en el pensamiento occidental. Sus textos reflejan el renovado interés de su tiempo por la razón, la naturaleza y la felicidad en este mundo, junto con su fe religiosa y preocupación por la salvación del hombre.

Aquino mantuvo, en contra de los averroístas, que las verdades de la fe y las verdades de la razón no podían estar en conflicto, sino que más bien son aplicadas a campos diferentes. Las verdades de la ciencia natural y de la filosofía son descubiertas al razonar a partir de datos de la experiencia, mientras que los principios de la religión revelada (la doctrina de la Trinidad, la creación del mundo y otros fundamentos del dogma cristiano) están más allá de la comprensión racional, aunque no hayan de ser contradictorios respecto a la razón y deban aceptarse mediante la fe. La metafísica, teoría del conocimiento, ética y política de Aquino provenían sobre todo de Aristóteles, pero el dominico incorporó en sus doctrinas las virtudes agustinianas de la fe, esperanza y caridad, y el destino de la salvación eterna a través de la gracia, a la ética naturalista aristotélica, cuya meta era conseguir la felicidad en este mundo.

El derecho natural en el mundo antiguo y medieval

Nota: para más información sobre la evolución del derecho natural, véase aquí.

En el corazón del derecho natural está el intento de extraer principios generales de la confusa multiplicidad de convenciones legales y sociales; en el mundo griego, esto estaba representado por el contraste y la tensión entre aquellas áreas de la vida humana gobernadas por la contingencia y aquellas controladas por la ineluctable fuerza de la naturaleza. Dada la variabilidad del derecho positivo tanto entre las culturas como dentro de ellas, se planteó la cuestión de cómo se podía identificar y localizar la seguridad jurídica; e inmediatamente se trazaron líneas de batalla entre quienes sostenían que esa ley moral podía encontrarse -por lo general como una creación divina- y quienes se mostraban escépticos respecto de esas afirmaciones normativas, y negaron que hubiera una moralidad esencial o la situaron en otro lugar. Este patrón, que se originó con los sofistas, debía repetirse a lo largo de la historia de los argumentos del derecho natural.

Parte de la explicación de por qué los escritos de Aristóteles son considerados como la primera contribución importante a este discurso es que intentan hábilmente reconciliar la distinción entre naturaleza y convención. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Lo logra elevando la razón humana como característica dominante y definitoria de la humanidad, cuyo ejercicio propio media entre lo permanente y lo efímero. Esto es retomado con mayor vigor por los estoicos, y por Marco Tulio Cicerón (106-43 a.c.e.) en particular. Consideraba que la razón humana era la cúspide de un orden mundial (o global) racional: la naturaleza humana, más que una ley innata fuera de los seres humanos, proporcionaba ahora el fundamento y la base para distinguir entre el derecho positivo y el derecho natural.

El racionalismo del derecho natural

Además, todos los seres humanos poseían los medios racionales, cuando se ejercían adecuadamente, para identificar esta ley sin la ayuda de Dios, cuya divina chispa es esencialmente la razón. Los estoicos también iniciaron lo que se convertiría en una de las corrientes más influyentes del pensamiento del derecho natural, a saber, la opinión de que uno de los principios fundamentales del derecho natural es un sentido de sociabilidad amplia hacia el prójimo, atemperada, aunque no borrada, por las propias prioridades personales.

El racionalismo del derecho natural sigue siendo un hilo conductor de la masiva Summa Theologiae de Aquino, a pesar de su elaborada arquitectura metafísica. La naturaleza humana y las conclusiones racionales que se pueden generar a partir de ella siguen siendo su punto de partida.

Aquino

Sin embargo, Aquino se preocupa por restablecer la ley eterna divina dentro de su marco, y eso conduce a cierta tensión dentro de su concepto general del derecho natural como un puente entre la ley positiva y la divina. Trata de superar esto recurriendo a una división categórica del derecho natural en principios primarios y secundarios, haciendo así que el derecho natural sea fija y mutable simultáneamente. Esta sofisticada síntesis de puntos de vista preexistentes dentro de un marco cristiano demostró ser muy influyente, y fue refinada continuamente, sobre todo por el posterior jesuita español Francisco Suárez (1548-1617); pero, en última instancia, las presiones generadas por la Reforma y la Guerra de los Treinta Años, por un lado, y el escepticismo del Renacimiento, por otro, requirieron una reconfiguración de la relación entre el derecho divino y el derecho natural, un renovado énfasis en las fórmulas estoicas y una nueva iniciativa para vincular los principios fundamentales del derecho natural con el derecho emergente de las naciones.

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Autor: Black

Filosofía Medieval

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Traducción al Inglés

Traducción al inglés de Filosofía medieval: Medieval philosophy

Notas y Referencias

  1. Información sobre filosofía medieval autores de la Enciclopedia Encarta
  2. Información sobre filosofía medieval precisiones terminologicas de la Enciclopedia Encarta
  3. Información sobre filosofía medieval temas de la Enciclopedia Encarta

Véase También

Averroísmo, Órdenes Religiosas, Baja Edad Media, Conventos, Cultura Occidental, Derecho Medieval, Edad Media, Escolástica, Estudios Medievales, Europa Medieval, Filosofía Cristiana, Filosofía Islámica, Filosofía Medieval, Filosofía Occidental, Geografía Humana, Filosofía de la Religión, Historia cultural de las ideas, Historia de Europa, Historia de la Filosofía, Historia de la Religión, Historia de las Ideas, Historia Europea, Historia Medieval, Historiografía, Monasterios, Mundo occidental, Oriente Medio, Período Medieval, Tomismo

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