Traumas

Religión y cultura

La forma en que pensamos sobre el trauma es vital para la forma en que pasamos de √©l. El mundo se ha dado cuenta de c√≥mo nuestro pasado afecta a nuestro presente. Pero s√© que etiquetarnos como “traumatizados” nos retiene. El trauma como fen√≥meno m√©dico tiene sus ra√≠ces a finales del siglo XIX, cuando se conoc√≠a como “columna vertebral del ferrocarril”, una condici√≥n que sufr√≠an los supervivientes de los accidentes ferroviarios (un fen√≥meno nuevo en aquella √©poca) y que se cre√≠a que estaba causada por lesiones microsc√≥picas en el cuerpo. Surgi√≥ junto con la industria de los seguros; las personas que buscaban una indemnizaci√≥n necesitaban pruebas para respaldar sus reclamaciones, en particular si no hab√≠an sufrido lesiones visibles. Durante la primera guerra mundial, se reconoci√≥ pero no se le prest√≥ mucha atenci√≥n: los soldados traumatizados eran considerados antipatri√≥ticos, cobardes y perezosos. Los traumas no curados afectan al cuerpo, la mente y las emociones a un nivel fundamental. El trauma puede compartirse entre grupos y entre generaciones. Pero, al igual que tenemos la capacidad de experimentar traumas como colectivo, como colectivo tambi√©n tenemos el poder de sanar nuestros traumas.

Esoterismo

El esoterismo occidental es el t√©rmino m√°s com√ļn para un campo de las humanidades que surgi√≥ a finales del siglo XX,[1] y que estudia una variedad de corrientes de la historia cultural occidental que han sido rechazadas por las instituciones religiosas y acad√©micas dominantes como fuentes de conocimiento leg√≠timo; por la religi√≥n como her√©ticas, por la ciencia como irracionales. Entre ellos se encuentran el gnosticismo, el hermetismo, la alquimia, la astrolog√≠a, la magia, la teosof√≠a, el misticismo y el ocultismo moderno. La tradici√≥n esot√©rica occidental representa una forma distinta de espiritualidad que se extiende desde el hermetismo, el neoplatonismo y el gnosticismo de la primera √©poca cristiana hasta el presente. Difundidas por la cultura √°rabe y bizantina en la Europa medieval, estas corrientes esot√©ricas experimentaron un marcado resurgimiento a trav√©s de los neoplat√≥nicos florentinos de finales del siglo XV. Entre los siglos XVI y XVIII, la espiritualidad esot√©rica fue llevada por la magia renacentista, la c√°bala cristiana, la astrolog√≠a, la alquimia, la Naturphilosophie alemana, la teosof√≠a, el rosacrucismo y la masoner√≠a, hasta el moderno renacimiento ocultista de finales del siglo XIX y del XX, en el que la teosof√≠a de Helena Petrovna Blavatsky desempe√Ī√≥ un importante papel. Como ra√≠ces del esoterismo occidental, se pueden distinguir a grandes rasgos cuatro tradiciones filos√≥fico-religiosas: el neoplatonismo, el gnosticismo, el hermetismo y la c√°bala, y las “ciencias tradicionales”[4] la astrolog√≠a, la magia y la alquimia. El neoplatonismo y el hermetismo, en particular, inspiraron movimientos posteriores como el rosacrucismo, la teosof√≠a cristiana, el ocultismo del siglo XIX, el espiritismo, el movimiento de la Nueva Era del siglo XX y otras formas de espiritualidad alternativa moderna. Los primeros intentos de crear una construcci√≥n cient√≠fica que combinara las corrientes rechazadas del pensamiento occidental se realizaron a finales del siglo XVII. Desde finales del siglo XX, la influencia del esoterismo occidental y su historia de las ideas se han convertido en objeto de estudio acad√©mico.

Teísmo

Esta entrada se ocupa del Te√≠smo. Se puede definir el Te√≠smo como la opini√≥n de que todas las cosas limitadas o finitas dependen de alguna manera de una realidad suprema o √ļltima de la que tambi√©n se puede hablar en t√©rminos personales. En el juda√≠smo, el cristianismo y el islam, esta realidad √ļltima a menudo se llama Dios. Este texto explora los enfoques del te√≠smo en la teolog√≠a y la filosof√≠a occidental.

Talmud

En el texto se examinar√°n los textos talm√ļdicos, donde la ley como proceso de regulaci√≥n generalizada alcanza su l√≠mite. Se aconseja “leer de cerca” los cuentos, con herramientas hermen√©uticas literarias, y arrojar luz sobre el an√°lisis profundo y preciso de los motivos humanos vistos por los sabios que crearon los cuentos.