Bienestar Mental
No hay duda de que nuestra comprensión de los determinantes sociales de la salud, y en este caso del bienestar y el bienestar mental, es menos “determinante” y sólo puede ser “influyente”. Cuando se consideran las posibilidades de reformular el marco de la salud mental global en una era de genética molecular, neuroplasticidad y medicina tradicional y complementaria, comienza a formarse la comprensión de que no hay vuelta atrás en un género interdisciplinario de la práctica de la salud pública del siglo XXI. Para avanzar, se necesitarán nuevas mediciones para evaluar la política de bienestar, así como políticas que tengan en cuenta las relatividades culturales, como la promoción de un mayor consumo de verduras y frutas y la reducción de la ingesta de carbohidratos refinados y carnes rojas en el Asia meridional. Para que se produzca la transformación generacional será necesario un programa escolar sobre el bienestar en la vida cotidiana y la ciencia que lo sustenta. La demanda de los consumidores llevará a un cambio en las prácticas de la industria. No obstante, tendrá que ir acompañada de un énfasis dirigido por el gobierno en la producción y el suministro de alimentos y bebidas saludables como las normas requeridas para estos productos. La investigación comparativa de políticas ayudará a determinar estrategias exitosas para crear bienestar dentro y entre los sectores de la sociedad, al mismo tiempo que se tiene en cuenta el ahorro de costos en los sistemas de salud, la pérdida de productividad, los logros académicos y el envejecimiento saludable.