En el contexto de la gestión administrativa, la organización de la empresa, la política de la empresa y la economía de la empresa, la gestión empresarial es el proceso de planificación, coordinación y supervisión de una empresa. La supervivencia a largo plazo de una empresa depende de su rentabilidad y liquidez. Una de las tareas prioritarias de la dirección de la empresa es asegurarse de que todos los empleados disponen de la información, las aptitudes, las actitudes y la motivación necesarias para contribuir al máximo a la consecución de los objetivos estratégicos. Es la alta dirección la que impregna a la empresa de su estilo de gestión, de su cultura organizativa en el contexto de las relaciones interpersonales y de los valores que prevalecen en ella.