Antecedentes de la Conquista Árabe de Persia
La carta, el primer mensaje del Islam, estaba en árabe, la oscura lengua semítica de los pueblos nómadas del desierto del sur; y probablemente sólo le llegó al emperador Herácltio una interpretación, presumiblemente con notas depredadoras del intérprete. Era un extraño y florido desafío de alguien que se llamaba a sí mismo “Mahoma, el Profeta de Dios”. Este Mahoma, al parecer, exhortaba a Heraclio a reconocer al único Dios verdadero y a servirle. Nada más estaba definido en el documento. No hay constancia de la recepción de esta misiva, y es de suponer que quedó sin respuesta. El emperador probablemente se encogió de hombros. Pero en Ctesifonte sabían más sobre este Mahoma. Se decía que era un falso profeta fastidioso, que había incitado a Yemen, la rica provincia del sur de Arabia, a rebelarse contra el Rey de Reyes. Kavadh estaba muy ocupado con sus asuntos. Había depuesto y asesinado a su padre Chosroes II, y estaba intentando reorganizar las fuerzas militares persas. A él también le llegó un mensaje idéntico al enviado a Heraclio. El asunto le enfureció.