Consecuencias de la Guerra Ruso-japonesa
Después de Port Arthur y las derrotas de Shenyang y Tsushima, el zar aceptó la oferta de mediación del presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt. Los japoneses, que a pesar de la victoria se hallaban económicamente empobrecidos, también. Fue un momento en el que Rusia creía que la fuerza de Japón estaba flaqueando y la suya propia estaba en ascenso. Según los términos del Tratado de Portsmouth, concluido en 1905, el arrendamiento de Rusia de Port Arthur y sus intereses de control en el Ferrocarril del Sur de Manchuria fueron transferidos a Japón. Rusia reconoció que Japón poseía intereses políticos, militares y económicos primordiales en Corea, renunció a todos los privilegios en Manchuria y aceptó la posesión japonesa de la mitad sur de la isla de Sajalín. Además, Rusia concedió a los súbditos japoneses el derecho a pescar en las aguas de su costa siberiana. A pesar de las duras condiciones territoriales del tratado, durante las negociaciones de Portsmouth se produjo un importante intercambio de opiniones entre los diplomáticos rusos y japoneses sobre un posible acercamiento entre ambas potencias.