La construcción del Estado -la creación de nuevas instituciones gubernamentales y el fortalecimiento de las existentes- es una cuestión mundial (o global) crucial. Los estados débiles o fallidos están en la raíz de muchos de los problemas más graves del mundo, desde la pobreza y el SIDA, hasta el tráfico de drogas y el terrorismo, pasando por el fracaso de las democracias. Si bien sabemos mucho sobre la construcción de Estados, hay mucho que no sabemos, en particular sobre la transferencia de instituciones fuertes a los países en desarrollo. Sabemos cómo transferir recursos, personas y tecnología, pero el buen funcionamiento de las instituciones públicas requiere hábitos mentales y funciona de maneras complejas que se resisten a ser trasladadas.