Las sociedades segmentarias desempeñaron un papel importante en la visión de la evolución social de Emile Durkheim (véase mas sobre su vida y obra): las sociedades segmentarias basadas en la solidaridad mecánica (semejanza) fueron sustituidas por sociedades complejas basadas en la solidaridad orgánica (interdependencia). Las propias sociedades segmentarias fueron una evolución de las hordas (bandas, en el lenguaje antropológico actual). Así, sostuvo, en su obra de 1933, que damos el nombre de clan a la horda que ha dejado de ser independiente al convertirse en un elemento de un grupo más extenso. Los antropólogos sociales británicos de mediados del siglo XX prestaron mucha atención a las sociedades segmentarias. Las sociedades segmentarias pueden gestionar los conflictos a gran escala, los desplazamientos espaciales y la pérdida de secciones porque cada segmento es autosuficiente y se mantiene a sí mismo. No hay instituciones especializadas sin las cuales la sociedad no puede funcionar. En este sentido, las sociedades segmentarias están bien adaptadas al conflicto y al cambio.