El texto se centra en la atención sanitaria en la era digital. La atención sanitaria, al igual que el comercio electrónico, se ha centrado en los datos. En este entorno, la historia clínica electrónica se ha convertido en el punto central de las actividades médicas, y su precisión se ha vuelto vital para la asistencia sanitaria de alta calidad. Como se evidencia en el escenario actual, especialmente tras vivir la humanidad una pandemia como la del año 2020, así como en los numerosos hechos reales que se describen a lo largo del mismo, la realidad es una realidad en la que las historias clínicas electrónicas están plagadas de errores, que pueden dar lugar a disputas entre médicos y pacientes, discriminación, errores de facturación, mala praxis y políticas de salud pública erróneas. La participación de los pacientes podría ayudar a corregir muchos de estos errores, pero el diseño actual de las historias clínicas electrónicas no permite una comunicación bidireccional efectiva y la corrección de los errores por parte de los pacientes. El texto descubre la urgente necesidad de una resolución de disputas en línea y de vías de prevención, que por el momento no están disponibles.