Este texto se ocupa de los ambientes urbanos, con características sociales, artísticas, legales, de bienestar humano y científicas. Abordar los ambientes urbanos a través del sonido abre una nueva perspectiva sobre la experiencia in situ. No se trata sólo de reconocer el poder de inmersión del sonido, sino también de destacar su capacidad para impregnar la experiencia y afectar a las vidas. La experiencia sonora de un ambiente no implica únicamente una percepción focalizada y consciente, sino también sensaciones globales y difusas más difíciles de captar. Está en juego un arte de impregnación que se apoya en los recursos del sonido y la música para comprender la existencia atmosférica del mundo urbano. En este sentido, se han descrito tres movimientos conjuntos: la tonalización califica los espacios urbanos en términos de tonalidades afectivas y activa la capacidad del cuerpo para resonar a las vibraciones del mundo circundante; la atmosferización transforma los espacios urbanos en medios intensivos e impregna la experiencia con pequeñas percepciones; la climatización convierte los espacios urbanos en ambientes condicionados y enmarca las formas sociales de la sensibilidad. Esta perspectiva permite introducir fenómenos de fondo y de baja intensidad en la experiencia sensorial de la vida urbana. Un arte de la impregnación cobra sentido a través del sonido, haciendo de las atmósferas urbanas un ámbito de experiencia frágil y matizado, y atento a la eficacia discreta de los fenómenos ambientales.