Este texto se ocupa de la reforma del sector financiero y, en especial, de la secuenciación de la reforma del sector financiero. Las reformas para desarrollar los mercados de capital a largo plazo y los intermediarios financieros no bancarios han tendido a producirse en una fase posterior de la reforma del sector financiero. Por lo general, es más fácil desarrollar el mercado de instrumentos a largo plazo, los mercados de bonos y valores, después de que se hayan establecido los de instrumentos a corto plazo. Los economistas suelen reconocer que los sistemas financieros liberalizados o basados en el mercado mejoran la movilización y asignación de los recursos financieros -y, por tanto, el crecimiento económico y el bienestar- más que los sistemas financieros reprimidos en los que la asignación de los recursos financieros está sujeta a la administración. La historia ha demostrado, sin embargo, que cuando un país pasa de un sistema reprimido a otro basado en el mercado, arriesga su estabilidad financiera y económica y puede enfrentarse a una crisis económica y financiera. La liberalización de ciertas transacciones financieras antes de que se haya establecido la infraestructura financiera necesaria puede contribuir a la incidencia de estas crisis financieras. La secuencia de las reformas del sector financiero pretende garantizar una transición ordenada de los sistemas financieros reprimidos a los basados en el mercado que evite graves crisis económicas y financieras.