Durante los años 70 y 80, la legislación europea se estancó. Sin embargo, en respuesta a la crisis del petróleo, la recesión y el desempleo a gran escala de la época, la Comunidad Europea introdujo una serie de protecciones mínimas para los trabajadores. Surgió un objetivo social de la política europea, como demostró la puesta en marcha del Programa de Acción Social en 1974. Así, las primeras directivas se referían a los despidos masivos (despido colectivo), la salvaguarda de los derechos de los trabajadores en caso de traspaso de empresas y la protección de los empleados en caso de insolvencia de su Empleador. Durante los años 80, se abordaron las mejoras en materia de seguridad y salud en el trabajo, así como la igualdad de trato entre hombres y mujeres en materia de empleo y ocupación. El compromiso de la Comunidad Europea con la política social se aceleró.