Zonas Fronterizas
Más que una simple línea de demarcación, el “limes” romano era a la vez una zona de defensa y contacto militar, un lugar donde el ejército estaba presente para defender el Imperio contra los bárbaros, pero también de asentamientos civiles que eran un escaparate de la cultura romana y se convertían en zonas de intercambio y aculturación. Las fronteras del Imperio adoptaron así la forma de fronteras, pero fronteras atractivas donde se asentaban las poblaciones, se construían ciudades (Estrasburgo en el Rin, Ratisbona en el Danubio) y se desbrozaban y cultivaban las tierras. La frontera tenía principalmente una dimensión zonal, y fue este concepto el que dominó durante la mayor parte de la Edad Media occidental.