Un excelente relato académico sobre la usurpación racial es “A Chosen Exile: A History of Racial Passing in American Life” de Allyson Hobbs, historiadora de Stanford (2014). Hobbs cuenta la curiosa historia del matrimonio negro de clase alta Albert y Thyra Johnston. Casado con Thyra en 1924, Albert se graduó en la facultad de medicina pero no pudo conseguir un trabajo como médico negro, y se hizo pasar por blanco para poder entrar en un hospital de prestigio. Su treta funcionó y él y su mujer se convirtieron en pilares de una comunidad de New Hampshire totalmente blanca. Durante 20 años, él fue el médico del pueblo y ella el centro del mundo social de la ciudad. Su majestuosa casa era el centro de la comunidad y allí criaron a sus cuatro hijos, que creían ser blancos. Entonces, un día, cuando su hijo mayor hizo un comentario fuera de lugar sobre un estudiante negro en su internado, Albert soltó: “Bueno, eres de color”. Era casi como si Albert se hubiera cansado después de 20 años de guardar cuidadosamente su secreto. Y con ello, Albert y Thyra iniciaron de nuevo el camino hacia la negritud. De vez en cuando, vemos ejemplos de usurpación racial a la inversa. Un caso famoso es Black Like Me, de John Howard Griffin (1961), un periodista blanco que se oscurece artificialmente la piel y viaja por el sur de Estados Unidos como un hombre negro.