La situación este siglo invita a un repaso oportuno de los populismos latinoamericanos. Los tópicos de ayer, de hoy y de siempre, donde se aborda el difícil reto de entender el populismo y averiguar por qué nace, cuáles son sus características y qué consecuencias provoca en las sociedades latinoamericanas donde se desarrolla. Una parte de la entrada es un intento de descubrir y desentrañar las características fundamentales del populismo contemporáneo. Los párrafos siguientes explican cómo el populismo acaba afectando a fenómenos como la integración regional, la manera en que América Latina se inserta en los procesos de globalización, la forma de entender la historia o su relación con otros movimientos en alza como el indigenismo. Cabría aquí también un relato de los líderes populistas. Respecto a la democracia, se considera la influencia del populismo en la democracia en Latinoamérica (como ocurre también en algunas partes del mundo anglosajón o de Europa) y los peligros que puede plantear. El populismo intenta despertar a una mayoría que está, o cree que está, excluida del sistema de gobierno. El capitalismo planteó preguntas sobre los límites del individualismo en la democracia, pero llegó a ser mitologizado en algunos países de América a través del populismo capitalista, donde la `democracia’ y el `hombre hecho a sí mismo’ son símbolos nacionales poderosos. El populismo contemporáneo busca despolitizar y manipular a la población para mantener un sistema de desigualdades. El modo populista de la democracia es una política de excitación más que de razón.