Minorista
Como la mayoría de las demás actividades comerciales, especialmente a partir de los años 90, la venta al por menor es sumamente competitiva y la tasa de mortalidad de los establecimientos minoristas es relativamente alta. La competencia básica se basa en el precio, pero, en el caso de los minoristas físicos (los que operan dentro de un edificio físico), ésta se ve moderada en cierta medida por formas de competencia no relacionadas con el precio, como la conveniencia de la ubicación, la selección y la exposición de la mercancía, el atractivo del propio establecimiento minorista y factores intangibles como la reputación en la comunidad. La competencia por las ventas ha llevado a que se desdibujen las líneas de productos tradicionales en la venta al por menor, y muchos establecimientos ofrecen una variedad mucho más amplia de mercancías de lo que indicaría su clasificación básica. El advenimiento de la Internet y su creciente uso para el comercio electrónico en el decenio de 1990 dio lugar a un cambio revolucionario en la venta al por menor, y que se incrementó con la pandemia iniciada en 2020.